La V Edición del Outlook Económico 2026: España, Portugal y Unión Europea, organizado por la Cámara de Comercio e Industria Hispano Portuguesa (CHP), e inaugurado por el presidente de Auren, Mario Alonso, ha puesto el foco en la normalización inflacionaria en la eurozona, el papel de la política fiscal y el dinamismo diferencial de España y Portugal dentro de Europa. Coro López-Barrón, directora de la Cámara de Comercio Hispano Portuguesa, ha agradecido la asistencia e inauguró así la agenda de eventos de la cámara con el objetivo de “poner en común asuntos económicos con y para sus socios de España y Portugal”.
Eurozona: recuperación cíclica condicionada a que se dé la expansión fiscal
El análisis de perspectivas económicas, llevado a cabo en la sede de Auren Madrid, ha destacado que la zona del euro afronta 2026 con una recuperación cíclica y una inflación en torno al objetivo del 2%, lo que sugiere tipos oficiales estables en terreno neutral, con la inestabilidad geopolítica como uno de los temas clave para el análisis.
De acuerdo con Concepción Sanz, directora del Servicio de Estudios de Banco Santander, la política fiscal expansiva de la eurozona actuará como soporte de la actividad, en un entorno comercial marcado por más aranceles (que están reduciendo el déficit comercial de Estados Unidos frente a la Unión Europea) y la mayor penetración de productos chinos en Europa. “El 2025 ha sido un año en que la zona del euro ha mostrado que su economía es resiliente y durante 2026 creemos que va a continuar el crecimiento económico, con una composición más sólida de las economías centrales”, ha sostenido Sanz.
España: perspectivas favorables, pero con importantes retos por delante

Desde ABANCA prevén que España vuelva a crecer por encima de la media europea en 2026 (tras un acumulado 2023–2025 del 8,6%, vs 3,0% de la eurozona), si bien a un ritmo más moderado. Para 2026, la estimación es de un crecimiento en torno al 2,2%, con una creación de aproximadamente 400.000 empleos, un consumo privado firme con un avance en torno al 2,5% y una inversión que crecerá en torno al 4%, impulsada por el gasto en defensa y la ejecución final de los fondos Next Generation EU. La inflación seguirá convergiendo hacia niveles del 2% y unos tipos de interés que repuntarán muy ligeramente durante los próximos dos años.
Tampoco se han obviado los retos estructurales a los que se enfrenta la economía española, como son el desajuste entre oferta y demanda en la vivienda y la necesidad de consolidación fiscal, a los que hay que sumar la inestabilidad geopolítica, con una Europa debilitada.
Portugal: resiliencia, mercado laboral sólido y deuda contenida
Por su parte, Esther Cases, economista del Servicio de Estudios de Banco Santander, ha explicado que ellos estiman para Portugal un crecimiento cercano al 2% en 2026 (al igual que pasó en 2025), apoyado en la continuidad de los fondos europeos, el ahorro de los hogares, un entorno de tipos algo más bajos y una política fiscal que sigue apuntalando la demanda. Ha agregado que la inflación se estima cercano al 2%, por encima de la media de la Eurozona, con tasa de paro del 6%, finanzas públicas equilibradas y deuda en torno al 90% del PIB.
Respecto al empleo, ha destacado que el mercado laboral portugués sigue siendo especialmente sólido, la población activa se encuentra en máximos históricos superando los 5,6 millones de personas, al igual que el empleo, por encima de los 5,3 millones de ocupados, y el paro en cifras estables en torno a las 340.000 personas (5,9%).
Las perspectivas para el año 2026 para Portugal es que mantendrá una posición favorable, con crecimiento superior a la media europea, cuentas públicas saneadas y un mercado laboral sólido, lo que la sitúa como una de las economías más equilibradas del área euro.