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Felipe VI consagra el «Espacio de la Iberofonía» ante un Marcelo Rebelo de Sousa que destaca la prevalencia de la paz ibérica

Felipe VI y Marcelo Rebelo de Sousa en el Palacio Real de Madrid

El Palacio Real de Madrid ha sido testimonio de un encuentro que trasciende la diplomacia habitual. En el marco de un almuerzo en honor al presidente saliente de la República Portuguesa, Marcelo Rebelo de Sousa, el rey Felipe VI ha consolidado un horizonte geopolítico panibérico, insistiendo en el concepto de la «Iberofonía» que ha explicitado en varias discursos públicos. Sin embargo, en esta ocasión ha sido la primera vez que lo menciona ante el jefe del Estado luso. Una iniciativa de vanguardia que revela una visión geopolítica anticipatoria de la Corona de España.

Un mensaje de futuro escrito en dos lenguas

El momento más destacado de la jornada se produjo cuando Felipe VI, tras destacar la fortaleza de la relación bilateral, se refirió explícitamente a la dimensión lingüística que une a más de 900 millones de personas. El monarca instó a los presentes a «hacer llegar un mensaje de futuro escrito en dos lenguas, el español y el portugués, que a través de los siglos han configurado un espacio que abarca más del 10% de la población: el espacio de la Iberofonía».

Felipe VI, en coherencia con esa perspectiva panibérica y demostrando su cercanía con el país hermano, ha pronunciado parte de su discurso en un portugués fluido y preciso, recibiendo el agradecimiento visual de un Marcelo Rebelo de Sousa visiblemente emocionado. Recíprocamente, Rebelo de Sousa ha hablado en un portugués pausado y deliberadamente claro, facilitando que cada una de sus palabras fuera entendida sin necesidad de traducción. Esto también lo hace cuando viaja a Brasil.

La interdependencia como activo estratégico

Durante su brindis, el rey no se ha limitado a la nostalgia, sino que ha analizado la realidad económica y política de la Península con pragmatismo. Felipe VI ha señalado con énfasis que la conexión entre Madrid y Lisboa no es una debilidad, sino una ventaja competitiva en el tablero global: «Hubo momentos en que españoles y portugueses nos dimos la espalda, como se la dieron tantos países europeos, en un tiempo histórico en que era moneda corriente afirmar los intereses propios en contra de los del país vecino. Aprendimos las lecciones de la historia y hoy comprendemos que nuestra interdependencia es un activo enorme, del que no queremos ni podemos prescindir».

La hermandad y la paz como ejes

Marcelo ha hecho un repaso histórico por las «vidas paralelas» de ambas naciones, subrayando una sincronía casi mística en el destino de ambos pueblos. En su discurso, recordó cómo «sufrimos la Inquisición al mismo tiempo, sufrimos la dictadura al mismo tiempo, nos adherimos al proyecto europeo en la misma fecha y, ahora, construimos la democracia al mismo tiempo». Con un tono casi poético, el presidente luso ha apelado a la «hermandad ibérica» y la paz. Rebelo de Sousa ha revelado que el primer viaje exterior de António José Seguro, nuevo presidente de la República Portuguesa, será a España.

El rey no ha escatimado en elogios personales para quien ha sido su homólogo durante la última década, afirmando de manera literal: «Sois, Presidente, un amigo de España y de los españoles. Y en esa calidad —la de un queridísimo amigo— os recibimos hoy, y os recibiremos siempre». El encuentro ha concluido con un brindis que, más allá del protocolo, simbolizó el cierre de una era dorada en las relaciones luso-españolas, bajo la premisa de que, como recordó el rey citando a Pessoa, «todo vale la pena si el alma no es pequeña».

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