La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ha mantenido este lunes una conversación telefónica con su homólogo brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, y ha acordado realizar una visita al país suramericano este año. Ambos líderes han hablado por teléfono para discutir «el fortalecimiento de las relaciones económicas entre ambos países» y, en particular, han expresado su interés en «profundizar» los lazos bilaterales en el área de energía.
Lula también ha aprovechado la ocasión para volver a invitar a Sheinbaum a su país y le ha ofrecido la celebración de un «evento empresarial» con compañías del sector privado de ambos países para que exploren «nuevas oportunidades de negocios». La mandataria mexicana «ha aceptado la invitación y ambos han decidido definir una fecha» para «entre junio y julio de este año», de acuerdo con la nota divulgada por la Presidencia brasileña.
Brasil y México son las mayores economías de América Latina y han multiplicado sus contactos al más alto nivel desde que Sheinbaum asumió el poder, en octubre de 2024. Lula ocupa la Presidencia brasileña desde enero de 2023 y este año se presentará a la reelección para intentar un cuarto mandato no consecutivo. En abril de 2025, Lula y Sheinbaum se encontraron en Tegucigalpa y ya entonces pactaron fortalecer la relación entre las industrias de Brasil y México, en una reunión al margen de la IX Cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac).
Ese acercamiento entre las dos potencias latinoamericanas se ha producido en medio de la guerra comercial desatada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, la cual ha impactado tanto a México como a Brasil. También tiene lugar en el contexto del ‘Escudo de las Américas’, una alianza militar para combatir el narcotráfico que fue presentada por Trump, el pasado sábado, durante una cumbre en Miami (Florida) con doce presidentes de derecha de la región, como el argentino Javier Milei, el salvadoreño Nayib Bukele o el ecuatoriano Daniel Noboa.
Tradicionalmente, México y Brasil mantienen una relación entre sí de bajo perfil y escasa ambición, con diferentes áreas prioritarias de comercio. Desde hace unos meses, México y Brasil han iniciado una aproximación.

