Icono del sitio El Trapezio

Bolivia acelera la transición energética para reforzar la interconexión eléctrica con Brasil, Chile y Paraguay

Marcelo Blanco Quintanilla, ministro de Hidrocarburos y Energías de Bolivia, en conferencia

Marcelo Blanco Quintanilla, ministro de Hidrocarburos y Energías de Bolivia (Gobierno del Estado Plurinacional de Bolivia).

El Gobierno de Rodrigo Paz Pereira tiene un plan claro para convertir a Bolivia en un hub energético de referencia en el corazón de Sudamérica que se constituya en un eje estratégico de integración regional. En este sentido, el Ejecutivo central ya está avanzando en estudios de interconexión eléctrica con Chile y Paraguay y en marzo selló una alianza histórica con Brasil para fortalecer la seguridad energética, diversificar la matriz y consolidar a Bolivia como referente regional.

Con ese propósito, el Ministerio de Hidrocarburos y Energías, liderado por el flamante ministro Marcelo Blanco Quintanilla, ha presentado la Rendición Pública de Cuentas Inicial 2026, en la que define los objetivos prioritarios para avanzar hacia una matriz más diversificada impulsada por energías renovables. El plan contempla la ampliación de la electrificación, la modernización del sector y el refuerzo de la producción de hidrocarburos para acompañar el proceso de transición energética.

Electricidad: cobertura, reformas y apertura del mercado

Uno de los pilares sobre los que el Gobierno de Bolivia quiere construir su papel como eje energético regional es el fortalecimiento del sistema eléctrico estatal. El objetivo inmediato pasa por elevar la cobertura eléctrica hasta niveles cercanos a la universalidad, con una meta de entre el 90,8% y el 91,2%. En las áreas urbanas, el acceso podría alcanzar el 98,8%, mientras que en el ámbito rural se situaría entre el 75,5% y el 76%, impulsado por nuevos proyectos de electrificación.

Más allá del acceso, el equipo encabezado por Blanco Quintanilla plantea una transformación estructural del sector eléctrico a través de un paquete de reformas normativas orientadas a modernizar su funcionamiento. Entre las medidas más relevantes destaca la promoción de la generación distribuida con energías renovables y la apertura del mercado a exportaciones e importaciones de electricidad, tanto por parte de actores públicos como privados, un elemento clave para avanzar en la interconexión regional.

El plan también cuenta con incentivos para acelerar la compra de vehículos eléctricos, ajustes en el sistema tarifario y nuevas reglas para el precio del gas natural destinado a la generación termoeléctrica. Todo ello se enmarca en el Programa de Transición Energética, que articula políticas de eficiencia energética, impulso a energías renovables y desarrollo de la movilidad eléctrica.

Energías renovables: la apuesta por diversificar el modelo

En paralelo, el Ejecutivo de Paz Pereira busca reforzar la diversificación impulsando energías renovables y nuevos vectores energéticos. El Ministerio está elaborando la Ley de Fomento de Energías Verdes, una herramienta clave para atraer inversión y acelerar el despliegue de proyectos sostenibles medioambientalmente.

A esta hoja de ruta se suma el desarrollo de la industria alternativa del hidrógeno verde, en la que Bolivia busca posicionarse con el respaldo de organismos internacionales, en línea con la tendencia global de construir economías descarbonizadas a través de un combustible sostenible, almacenable y versátil producido a través de energías de origen renovable.

El Ministerio de Blanco Quintanilla sitúa al litio como un eje estratégico dentro del modelo energético y productivo del país. El Gobierno central prevé aprobar una nueva ley antes de que termine el primer semestre del año, que irá de la mano de un proceso de reestructuración de Yacimientos de Litio Bolivianos (YLB).

El Ministerio de Hidrocarburos y Energías de Bolivia enmarca todas estas acciones en una estrategia amplia que combina inversión pública, reformas estructurales y cooperación internacional para reforzar la seguridad energética, impulsar la sostenibilidad y dinamizar la economía. Por ello, el Ejecutivo de Rodrigo Paz Pereira trabaja con una visión de largo plazo en el diseño del Plan Energético al 2050, con el que aspira a consolidar la soberanía energética del país en equilibrio con el entorno ambiental.

Liderazgo para la transición energética

Esta hoja de ruta se materializará bajo la dirección de Marcelo Blanco Quintanilla, quien ha sido posesionado recientemente como ministro de Hidrocarburos y Energías en un momento decisivo para el reposicionamiento energético del país. Con más de 30 años de trayectoria en el sector, su perfil está orientado a la gestión financiera, la dirección estratégica y la administración de proyectos energéticos, tres ámbitos críticos en una fase que exige convertir las ideas en inversiones y acciones concretas.

Su paso reciente por el Viceministerio de Electricidad y Energías Renovables le ha permitido ser el impulsor de la nueva Ley de Electricidad y participar directamente en la planificación y la ejecución de proyectos del Gobierno central.

Catedrático universitario con maestría en Administración de Empresas y Finanzas, ha desarrollado su carrera en puestos de dirección en multinacionales del sector energético en América Latina y como consultor para iniciativas financiadas por organismos internacionales como el Banco Mundial y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

En una etapa en la que Bolivia necesita articular inversión, regulación y desarrollo de infraestructuras a gran escala, su liderazgo aporta un enfoque técnico clave. La experiencia de Blanco Quintanilla refuerza la capacidad del Ejecutivo boliviano para llevar a cabo el proceso de transición y la consolidación del país como hub energético en el centro de América del Sur.

Salir de la versión móvil