León XIV ha reivindicado la rica trayectoria cultural y política de España, asegurando que su identidad se ha ido entretejiendo de forma fecunda a través de la fe, la razón, el arte y el derecho. En su intervención, el santo padre ha recordado que esta herencia permanece viva en las catedrales, las universidades y la literatura inmortal del país. Para ilustrar esta profunda visión del ser humano, ha evocado las figuras de Cervantes, santa Teresa de Ávila y Unamuno, subrayando que la nación ha sabido mirar al individuo «como alguien cuya dignidad precede a toda utilidad y a cuyo servicio está sujeta la acción legislativa».
Esta memoria histórica ha conducido al pontífice de manera natural hasta Salamanca y el pensamiento que allí maduró hace quinientos años, coincidiendo con la época de los Reyes Isabel y Fernando. El líder de la Iglesia ha explicado que, en un momento de responsabilidades universales y apertura de mundos nuevos, los maestros salmantinos asumieron una singular lucidez moral y jurídica. En este sentido, el obispo de Roma ha ensalzado la aportación de la Escuela de Salamanca, encarnada de manera particular por fray Francisco de Vitoria junto con otros dominicos y jesuitas. El papa ha afirmado que, gracias a la intuición del totus orbis o comunidad humana global, estos pensadores han contribuido a formar una sólida conciencia jurídica internacional. El pontífice ha destacado que «la reflexión de la Escuela de Salamanca […] contribuyó a formar una conciencia jurídica y moral capaz de recordar que la autoridad lleva siempre consigo una responsabilidad», un anhelo de justicia que sigue plenamente vigente.
Asimismo, el santo padre ha definido este hito como una de las grandes herencias de España, al haber logrado unir la acción histórica con la lucidez de la razón moral. León XIV ha trasladado este legado directamente a la labor actual de las Cortes, señalando que la herencia salmantina revive cada vez que el legislador busca que lo legal sea verdaderamente humano. De este modo, ha alabado que el pensamiento hispano haya ayudado a la comunidad internacional a «construir la paz sobre el reconocimiento de la persona y no sobre la imposición de la fuerza».
Finalmente, el pontífice ha advertido que la célebre pregunta salmantina debe seguir acompañando hoy en día la tarea de quienes sirven a la vida pública. El papa ha señalado que los nuevos mundos ya no se dibujan en los mapas, sino que se despliegan en la técnica, la economía, la biomedicina y el universo digital. Por ello, el líder eclesial ha concluido que el pensamiento de los teólogos españoles es indispensable en la actualidad, dado que «el poder humano alcanza ámbitos cada vez más delicados de la vida personal y social».

