El rey Felipe VI ha cedido este viernes su propio avión Falcon de las Fuerzas Aéreas españolas al papa León XIV para que pudiera emprender su regreso a Roma. El inesperado ofrecimiento ha tenido lugar en el aeropuerto de Tenerife Norte-Los Rodeos, después de que la aeronave oficial del pontífice sufriera un problema técnico derivado del fuerte viento de cola que le impidió despegar a la hora prevista. Ante la gravedad de la avería y tras pasar más de dos horas de retraso en la pista, el monarca español —que se encontraba en la terminal acompañando al Santo Padre en su despedida— decidió quedarse en tierra esperando un vuelo alternativo para que la comitiva vaticana pudiera viajar sin más demoras.
Esta comitiva de auxilio real pone el broche de oro a las dos últimas jornadas de un viaje histórico, siendo la primera vez en la historia que un papa en ejercicio visita oficialmente las islas Canarias. Durante su estancia en el archipiélago, el pontífice ha lanzado profundos mensajes centrados en la crisis humanitaria de la frontera sur, visitando el centro de acogida Las Raíces en Tenerife y el puerto de Arguineguín en Gran Canaria. En sus discursos ante miles de fieles, el obispo de Roma ha hecho un llamamiento a la solidaridad internacional bajo el lema de que «ningún ser humano es una isla», instando además a las autoridades locales a no reducir el modelo social de las islas «a mero comercio y beneficio» a costa de su vocación turística.
El impacto internacional de este viaje apostólico a España, que comenzó el pasado 6 de junio y ha recorrido también Madrid y Barcelona, ha sido calificado de masivo por los principales analistas globales. Cabeceras y televisiones de todo el mundo han fijado su mirada en la ruta atlántica de la migración, elevando a la agenda política europea el debate sobre la gestión de los flujos de refugiados y la cooperación fronteriza. Asimismo, la inauguración de la torre de Jesucristo en la Sagrada Familia días atrás atrajo la atención de los corresponsales culturales del planeta, consolidando el viaje como un acontecimiento geopolítico y religioso de primer orden.
Finalmente, tras resolverse la crisis aeroportuaria gracias al gesto de la Casa Real española, el avión Falcon con el papa León XIV a bordo ha despegado rumbo al aeropuerto de Roma-Fiumicino. El gesto de Felipe VI ha sido ampliamente alabado por las autoridades eclesiásticas y la Conferencia Episcopal Española, que han destacado la enorme sintonía y hospitalidad demostrada por el pueblo español y la Corona. La aeronave sustituta enviada desde la capital española recogerá posteriormente al monarca, cerrando así una semana de intensos e históricos acontecimientos en el país.

