Los jefes de Estado de Italia, España y Portugal han reforzado su cooperación bilateral y tecnológica en el marco de la XIX Cumbre COTEC Europa, celebrada hoy en la histórica isla de San Giorgio Maggiore, en Venecia. Bajo el lema Replantear el trabajo en la era de la IA: Transformación, Oportunidad, Gobernanza, el encuentro ha reunido a las máximas autoridades de las tres naciones del sur de Europa. La cita ha servido para consolidar un frente común frente a la creciente competitividad de los bloques anglosajón y asiático en materia de I+D+i.
Durante la jornada, el rey Felipe VI, junto al mandatario italiano Sergio Mattarella y el presidente portugués António José Seguro, han liderado los debates institucionales orientados a mitigar el impacto de la automatización en el empleo. Los líderes han firmado una declaración conjunta para establecer una hoja de ruta que garantice la soberanía digital del continente. Además, el foro ha contado con la intervención de relieve de la presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, quien ha analizado la estrecha vinculación entre la evolución tecnológica y la estabilidad económica de la eurozona.
En el discurso de clausura, las delegaciones han coincidido en la urgencia de que el tejido productivo europeo se adapte con audacia a los desafíos contemporáneos. El monarca español ha advertido con firmeza de que Europa no se puede permitir llegar tarde en el campo de la Inteligencia Artificial (IA), ya que el retraso implicaría depender por completo de regulaciones ajenas. Asimismo, las tres delegaciones han abogado por un marco ético que sitúe el humanismo en el núcleo de los nuevos modelos organizativos de las plantillas.
Finalmente, las fundaciones empresariales de los tres países participantes han coordinado mesas redondas para atajar el desajuste de competencias profesionales. Con la firma de los nuevos acuerdos de Venecia, las tres potencias mediterráneas han renovado sus lazos tradicionales en diplomacia de la innovación y han apostado por un crecimiento sostenible. El foro ha concluido con la firme convicción de que el desarrollo tecnológico debe operar siempre al servicio de la inclusión social y la dignidad de los trabajadores europeos.

