La Red Iberoamericana de Protección de Datos (RIPD) ha aprobado un documento de referencia sobre neurodatos en usos no sanitarios, desde el consumo y la publicidad hasta la educación, el empleo, el ocio digital o los servicios en línea. La decisión, adoptada tras el Encuentro 2026 celebrado en Cartagena de Indias, busca una respuesta común ante tecnologías capaces de captar, deducir o condicionar información vinculada al cerebro, la conducta y los estados mentales.
La RIPD advierte de la fragilidad del consentimiento en escenarios de desequilibrio (como el trabajo, la escuela o la contratación de servicios digitales) y reclama transparencia real sobre qué señales se captan, qué inferencias se realizan, con qué fiabilidad científica y mediante qué lógica, especialmente si intervienen sistemas de inteligencia artificial.
La iniciativa eleva la protección de datos a una agenda iberoamericana de derechos fundamentales y anticipación regulatoria, en un momento en que la neurotecnología sale del laboratorio clínico y se aproxima al mercado masivo. Su impacto dependerá de que estos criterios se traduzcan en leyes, supervisión efectiva y prohibiciones claras frente a usos incompatibles con la dignidad, la autonomía personal, la libertad de pensamiento o la no discriminación.

