El Estadio de Dallas será mañana, 14 de julio de 2026, el epicentro del fútbol mundial. Las selecciones masculinas de España y Francia se verán las caras en la primera semifinal de la Copa Mundial de la FIFA 2026, un duelo de máxima rivalidad que promete paralizar a ambos países. Con la gran final en el horizonte, este enfrentamiento entre dos potencias de Europa adquiere un tinte altamente simbólico al coincidir con el Día de la Bastilla, la gran fiesta nacional francesa, lo que añade una carga extra de motivación, orgullo y patriotismo para la escuadra que dirige Didier Deschamps.
Sin embargo, el plano puramente deportivo se ha visto sacudido por un terremoto político y social tras las declaraciones del expresidente del Gobierno español, Mariano Rajoy. En una polémica columna de opinión sobre el Mundial, Rajoy afirmó que el combinado galo cuenta con una plantilla de altísimo nivel, «eso sí, sin franceses», en alusión a la diversidad de orígenes familiares de sus futbolistas. La reacción no se ha hecho esperar: el Gobierno de Emmanuel Macron ha tachado las palabras de «racistas e inaceptables», mientras que el presidente español Pedro Sánchez acusó al exmandatario de «avergonzar» al país con declaraciones xenófobas, deseando que en esta semifinal «gane el mejor y pierda el racismo».
En lo futbolístico, la selección española de Luis de la Fuente llega a esta cita con la moral por las nubes tras superar una durísima eliminatoria de cuartos de final ante Bélgica, donde los goles de Fabián Ruiz y Mikel Merino sellaron un trabajado triunfo por 2-1. El combinado nacional ha maravillado durante el certamen gracias a la frescura de su juego ofensivo, liderado por jóvenes estrellas de la talla de Lamine Yamal y Nico Williams —curiosamente, futbolistas de raíces migrantes que han ensalzado la diversidad también en el cuadro español—, quienes junto a la solidez defensiva del joven Pau Cubarsí han devuelto a España a la primera línea competitiva.
Por su parte, el conjunto francés se presenta como el examen definitivo para calibrar el verdadero nivel de los españoles en una jornada de enorme valor emocional para el país vecino. Con una plantilla plagada de estrellas y capitaneada por el desequilibrante delantero Kylian Mbappé, el equipo galo buscará imponer su poderío físico y su demoledora pegada al contragolpe. Piezas clave como Ousmane Dembélé en los extremos y Mike Maignan bajo los tres palos intentarán regalarle a sus compatriotas una histórica victoria en su día patrio, demostrando en el campo la cohesión de un equipo que es el reflejo de la Francia multicultural moderna.

