La Unión Europea diseña el gran eje ferroviario ibérico que conectará Lisboa, Madrid y París

Bruselas plantea completar antes de 2040 un gran corredor ferroviario que conecte Lisboa, Madrid y París con trayectos más rápidos, directos y fáciles de reservar.

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Tren de alta velocidad cruzando un puente con paisaje ibérico
La imagen muestra un tren de alta velocidad en un puente, simbolizando la conexión ferroviaria entre Lisboa, Madrid y París. Este proyecto es parte de la iniciativa de la Unión Europea para mejorar la red de transporte en la península ibérica. Se espera que esta conexión reduzca significativamente los tiempos de viaje y fomente la integración entre los países.

La Comisión Europea ha situado la conexión entre Portugal, España y Francia entre las prioridades de su plan para construir una red continental de alta velocidad más rápida e interoperable antes de 2040. La hoja de ruta no constituye una única obra con fecha garantizada, sino un conjunto de actuaciones sobre la Red Transeuropea de Transporte destinado a eliminar cuellos de botella y facilitar trayectos continuos como el Lisboa-Madrid-París. El corredor atlántico deberá enlazar los principales centros de la fachada occidental ibérica con Francia y el resto de Europa.

El primer gran hito se ha fijado en la relación Madrid-Lisboa: Bruselas prevé rebajar el viaje a unas cinco horas en 2030 y completarlo en aproximadamente tres horas en 2034. Para alcanzar ese objetivo será necesario cerrar los tramos pendientes, coordinar las infraestructuras de ambos países y garantizar la continuidad hacia Francia, donde la red española conecta con los corredores atlántico y mediterráneo. La convivencia del ancho ibérico con el estándar europeo y el despliegue incompleto de los sistemas comunes de señalización siguen siendo obstáculos decisivos.

La transformación no dependerá únicamente de nuevas vías. La Comisión también ha propuesto que los viajeros puedan comparar y comprar en una sola operación billetes de compañías diferentes, manteniendo sus derechos durante todo el recorrido. Bruselas todavía deberá concretar la financiación, movilizar inversión pública y privada y establecer calendarios vinculantes para las conexiones transfronterizas. Si esos compromisos se cumplen, el ferrocarril podría reducir la histórica periferia de la Península, reforzar la integración entre España y Portugal y ofrecer una alternativa real al avión en los desplazamientos hacia Francia y Europa central.