Cádiz acogerá del 26 al 28 de octubre la XXIX Conferencia de Zonas Francas Iberoamericanas, una cita que reunirá a instituciones, empresas, universidades, expertos y organismos internacionales para debatir cómo estos espacios pueden atraer inversión y ganar competitividad en una economía sometida a fuertes transformaciones tecnológicas y geopolíticas. Organizado conjuntamente por la Asociación de Zonas Francas de las Américas y la Zona Franca de Cádiz, el encuentro girará alrededor de cinco ejes: talento, innovación, transferencia de conocimiento, inversión y ecosistemas empresariales; bajo un lema de clara vocación transatlántica: “El océano que nos une. Las conversaciones que marcarán el futuro”.
La agenda llevará el debate mucho más allá de las ventajas aduaneras tradicionales. Las mesas analizarán la integración empresarial iberoamericana, el papel de las mipymes, los puertos como nodos logísticos internacionales, la financiación sostenible, la geopolítica comercial y la colaboración entre universidades y empresas. También se abordará el proyecto de certificación de la OCDE para zonas francas, diseñado para elevar los niveles de transparencia y control frente al comercio ilícito; este sistema voluntario ya ha entrado en fase de prueba y concedió su primer certificado a la Zona Franca de Barcelona, lo que sitúa a España en una posición especialmente interesante dentro de esta nueva arquitectura de confianza comercial.
La elección de Cádiz añade una dimensión estratégica al encuentro. Su posición entre el Atlántico y el Mediterráneo y la apuesta local por la economía azul ofrecen un escenario natural para conectar proyectos europeos con mercados latinoamericanos. La conferencia incluirá además la asamblea de la asociación continental de zonas francas, visitas al recinto fiscal gaditano y una ponencia vinculada al Blue Zone Forum-Innovazul. El reto será convertir esa condición de puente en alianzas duraderas de inversión, innovación y logística que permitan a España reforzar su papel como plataforma europea para Iberoamérica y, al mismo tiempo, facilitar que empresas iberoamericanas encuentren en la Península una puerta de entrada al mercado comunitario.

