España y Portugal han vivido este 12 de agosto uno de los acontecimientos astronómicos más excepcionales de las últimas generaciones, el primer eclipse total de Sol visible desde la península ibérica en 114 años. La franja de totalidad ha cruzado España de oeste a este, desde Galicia y la cornisa cantábrica hasta el Mediterráneo y Baleares, mientras que en Portugal únicamente una estrecha zona del Parque Natural de Montesinho, entre Rio de Onor y Guadramil, ha quedado dentro de la sombra total. En el resto del territorio portugués, incluida Lisboa y Oporto, el fenómeno se ha contemplado como un eclipse parcial de elevada magnitud.
El espectáculo ha convertido durante unos minutos a la Península en uno de los grandes escenarios astronómicos del mundo. Miles de personas se han movilizado en España, con concentraciones multitudinarias en provincias como León, Burgos, Castellón o A Coruña, mientras el nordeste portugués ha preparado puntos especiales de observación alrededor de Rio de Onor. Allí, la totalidad apenas ha durado unos segundos, frente a periodos cercanos a los dos minutos en algunas zonas españolas, pero ha permitido contemplar desde territorio portugués la corona solar y el brusco oscurecimiento del cielo. En España, el eclipse ha provocado además hasta 1,5 millones de desplazamientos previstos por carretera y un amplio dispositivo de seguridad y divulgación científica.
Más allá de la espectacularidad, el eclipse ha dejado una imagen poco habitual de la península ibérica como un único territorio de observación científica y turística. La experiencia abre además un ciclo astronómico extraordinario para la región; el 2 de agosto de 2027 otro eclipse total atravesará el sur de España, mientras que en enero de 2028 llegará un eclipse anular, consolidando durante estos años a la Península como uno de los grandes destinos europeos para la astronomía y el astroturismo.

