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Renfe prepara su entrada en la alta velocidad de Portugal para crear un mercado ferroviario ibérico

Renfe ha situado Portugal entre sus principales objetivos de internacionalización después de las dificultades encontradas para ampliar su presencia en Francia. La compañía española ha iniciado el proceso de homologación en el país vecino de los trenes Talgo de las series 106 y 107, con la mirada puesta primero en la futura alta velocidad entre Lisboa y Oporto y, posteriormente, en la conexión ferroviaria entre Lisboa y Madrid. El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha defendido que Portugal ofrece un escenario más favorable para la expansión de Renfe y ha destacado como ventaja la capacidad de estos trenes para circular tanto por ancho estándar como por ancho ibérico.

La apuesta coincide con la transformación que Portugal prepara para su red ferroviaria. El país avanza en el corredor de alta velocidad Lisboa-Oporto, mientras mantiene en el horizonte nuevas conexiones internacionales con España, entre ellas Vigo-Oporto y Madrid-Lisboa. Renfe aspira a entrar en el mercado portugués como operador ferroviario, mientras Talgo también puede beneficiarse de la modernización de la red gracias a sus soluciones de cambio de ancho. La compañía pública española considera especialmente útiles los trenes de la serie 106, ya empleados en los servicios AVE y Avlo hacia Galicia, por su capacidad para adaptarse a infraestructuras ferroviarias diferentes.

El movimiento puede abrir una nueva etapa en la integración ferroviaria de la Península, aunque la entrada española tampoco está exenta de sensibilidades empresariales en Portugal. Renfe busca que su actividad internacional llegue a representar alrededor del 10 % de sus ingresos y, tras encontrar límites a su crecimiento en Francia, el mercado portugués aparece como una oportunidad natural por proximidad, interoperabilidad y futuras infraestructuras compartidas.

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