La empresaria portuguesa Paula Amorim, presidenta de Galp y miembro de la familia con la mayor fortuna de Portugal, está reforzando su presencia en España a través de distintas vías empresariales. El movimiento más ambicioso se encuentra en el sector energético: Galp y Moeve continúan negociando la integración de sus negocios para crear dos grandes plataformas ibéricas, una industrial y otra dedicada a movilidad. Esta última reuniría alrededor de 3.500 estaciones de servicio en España y Portugal, configurando una de las mayores redes del sector en la Península. Moeve ha confirmado este agosto que las conversaciones siguen avanzando y que espera alcanzar un acuerdo definitivo durante el segundo semestre de 2026.
La operación tendría una dimensión claramente peninsular. La futura plataforma de movilidad estaría participada de manera equilibrada por Galp y los accionistas de Moeve, mientras que la compañía portuguesa conservaría más del 20 % de la futura sociedad industrial, que integraría refino, petroquímica, comercialización y proyectos vinculados a biocombustibles e hidrógeno. Ambas empresas han planteado la operación como una forma de ganar escala, capacidad inversora y competitividad en el mercado energético europeo, convirtiendo España y Portugal en un espacio empresarial cada vez más integrado.
Una de las claves de la operación es que la integración no implicaría borrar las identidades de Galp y Moeve, al menos inicialmente. El diseño planteado permitiría mantener ambas marcas como referencias en sus respectivos mercados mientras buena parte de la estructura industrial y de movilidad pasaría a funcionar bajo plataformas comunes. El proyecto apunta así a un modelo poco habitual hasta ahora, como son dos grandes marcas nacionales operando sobre una misma lógica energética ibérica.


