El Trapezio

El campo ibérico ha cerrado filas en Ciudad Real para exigir una posición común ante la Unión Europea

La Asociación Agraria Jóvenes Agricultores (ASAJA) y la Confederación de Agricultores de Portugal (CAP) han suscrito la Declaración de Ciudad Real durante la celebración del VI Congreso Ibérico Agropecuario y Forestal. Este encuentro, desarrollado con aforo completo en el pabellón de IFEDI, ha reunido a productores de España y Portugal para forjar una estrategia compartida en el ámbito rural. A través de esta alianza, el sector agrícola de la Península Ibérica ha buscado coordinar posturas y articular una voz unitaria con la que acudir a las instituciones comunitarias en Bruselas.

El texto firmado ha estructurado sus demandas en torno a seis frentes prioritarios orientados a fortalecer la rentabilidad y la competitividad de las explotaciones. Entre las medidas pactadas, las organizaciones agrarias han reclamado la eliminación del régimen de comercio de emisiones para la industria de fertilizantes, así como una Política Agraria Común sólida, bien financiada y dotada de un presupuesto propio. Asimismo, han exigido una Estrategia Ibérica del Agua con cofinanciación europea, mayor apoyo preventivo contra los incendios forestales, soluciones a la falta de mano de obra y la vigencia del principio de preferencia comunitaria en las negociaciones comerciales.

Mapa de la Península Ibérica con banderas de España y PortugalDurante las sesiones institucionales, el presidente de la Diputación de Ciudad Real, Miguel Ángel Valverde, ha reclamado la consolidación de un frente común entre España y Portugal para afrontar los problemas coyunturales y estructurales del campo. Miguel Ángel Valverde ha recordado que el sector agroalimentario representa más del 20% del PIB provincial y ha cuestionado el impacto burocrático derivado de normativas europeas como el Pacto Verde Europeo y la Ley de Restauración de la Naturaleza. Por ello, ha instado a que las administraciones públicas adopten la misma disposición al diálogo que han demostrado las asociaciones agropecuarias de ambos países.

Por su parte, la consejera de Desarrollo Sostenible de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, Mercedes Gómez Rodríguez, ha abogado por garantizar el futuro de las áreas rurales mediante una gestión hídrica eficiente y una remuneración justa para los productores en su labor como custodios del territorio. En el plano profesional, el presidente de ASAJA, Pedro Barato, y el presidente de la CAP, Álvaro Mendonça e Moura, han resaltado que la unidad ibérica resulta determinante para ganar peso en Europa. Ambos líderes han enfatizado la necesidad de dotar de viabilidad económica a la agricultura y la ganadería frente al encarecimiento de los insumos y la inclemencia del nuevo clima.

El congreso ha integrado además jornadas de trabajo técnico y exhibiciones de campo centradas en el uso de nuevas tecnologías, como drones de precisión aplicados a la fertilización y al manejo del ganado. El evento se ha cerrado con un llamamiento inequívoco a los gobiernos de Madrid y Lisboa para que trasladen esta sintonía al terreno político y gubernamental. En conclusión, la Declaración de Ciudad Real se ha erigido en la hoja de ruta definitiva para resguardar la soberanía alimentaria, asegurar el relevo generacional y frenar la despoblación en el mundo rural ibérico.

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