El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, ha lamentado públicamente el histórico «complejo de inferioridad» que han demostrado diversos mandatarios de Latinoamérica hacia Estados Unidos. Durante una entrevista previa a los comicios de este domingo, el líder progresista ha cuestionado la subordinación política de varios gobiernos regionales y ha asegurado que él ha aprendido a no agachar la cabeza ante ninguna potencia extranjera.
En sus declaraciones, el jefe de Estado brasileño se ha referido a la alianza denominada Escudo de las Américas, una iniciativa promovida desde marzo por el presidente estadounidense, Donald Trump, para combatir el narcotráfico junto con mandatarios conservadores del continente. Luiz Inácio Lula da Silva ha señalado que este proyecto excluye a naciones clave como México o Brasil, y ha puesto como ejemplo de dicha sumisión histórica al expresidente argentino Carlos Menem.
Pese a las fricciones diplomáticas recientes entre ambas administraciones, el gobernante sudamericano ha afirmado que ha mantenido una relación «civilizada» y «respetuosa» con el ocupante de la Casa Blanca. Asimismo, ha subrayado que las relaciones de Estado difieren del plano personal y ha recordado que ha advertido directamente a Donald Trump sobre las consecuencias que tendría cualquier eventual injerencia en el proceso electoral brasileño.
De cara a las elecciones presidenciales de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva ha reforzado su discurso de defensa de la soberanía nacional y ha acusado a su rival de ultraderecha, Flávio Bolsonaro, de actuar como un vasallo de los intereses estadounidenses. Además, el mandatario ha atribuido a la familia del aspirante opositor las recientes sanciones y aranceles comerciales aplicados por la Casa Blanca, en un escenario de fuerte polarización política marcado por el estrecho margen -pero creciente- de ventaja que cuenta Lula en las últimas encuestas.

