Crónica y reflexión sobre cuatro actividades culturales en provincias rayanas

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Permítaseme que en esta ocasión escriba unas líneas sobre las cuatro actividades en las que he participado en las dos últimas semanas. Siento esa necesidad, no solo para que conste por escrito cómo, grano a grano, vamos sembrando el campo de conocimiento y de reconocimiento de la historia común ibérica y rayana, sino también por la diversidad de sensaciones y aprendizajes que uno extrae de cada uno de los eventos. Confieso que ha sido intenso, muy intenso, este recorrido por las provincias de Salamanca, Cáceres, Pontevedra y Badajoz en apenas dos semanas. Pero ha merecido la pena, mucho.

Tal como acabé un periplo de cuatro días de trabajo como guía de turismo con un grupo catalán por las provincias vallisoletana y salmantina, el 18 de septiembre por la tarde arribé a Mogarraz, en la Sierra de Francia, para presentar el libro Lusitania en el horizonte, gracias a la amabilidad de Venancio, gerente de “Tu Librería de Siempre”. Que haya una librería en un pueblo de doscientos habitantes es un milagro, por eso no dudé en acudir y en donar las ganancias de los libros vendidos para ayudar a que el proyecto siga en pie. Apenas hubo media docena de personas en la presentación, pero lo importante era colaborar y sentirse parte de la cultura de una de las localidades y comarcas más fascinantes de nuestra Península, guardianas de la autenticidad perdida en otras latitudes. Es de agradecer a Venancio y a Soledad, la alcaldesa, que mantengan la llama mogarreña viva. Son muy necesarias esos destellos culturales en el ámbito rural de las regiones rayanas. Ojalá podamos volver pronto.

Cinco días después tenía organizado un Café con Historia en Plasencia. Esta actividad de socialización histórica y patrimonial en el espacio de una cafetería nació en 2017 del colectivo de Guías-Historiadores de Extremadura en un afán por acercar el pasado regional a los lugares que frecuenta la mayoría de la población. En la ciudad del río Jerte venimos colaborando con la Sociedad Extremeña de Arqueología y Patrimonio (SEdAP), auténtico motor cultural placentino gracias, entre otras personas, a su secretario Domingo Martín. El tema escogido fue el extraordinario patrimonio de una pequeña localidad altoextremeña, Abadía, en cuyo solar se hallan el Palacio de Sotofermoso y el Convento de la Bien Parada, edificios que gozaron de una significación histórica que trascendió lo local y que yacen olvidados y abandonados a la espera de proyectos de recuperación ambiciosos.

Intervinieron el cronista abadiense, Sebastián Caballero, la arquitecta y presidenta de la Asociación Sotofermoso, Macu García, y un servidor para exponer la relevancia del citado legado. El salón del Mercado Bar placentino estuvo a rebosar y los asistentes mostraron el interés en apoyar todo cuanto sea necesario para la rehabilitación patrimonial extremeña, estando de acuerdo en la necesidad de que Plasencia ejerza el liderazgo de esa revalorización. El próximo 21 de noviembre se celebrará en Abadía la primera edición de “Paseos con Love”, rememorando el amor que Lope de Vega tuvo para con el jardín renacentista de Sotofermoso, al que denominó la “octava de las siete maravillas”. La SEdAP se comprometió a fletar un autobús para asistir y apoyar la jornada abadiense. Creo que estamos, por fin, ante una buena oportunidad para revitalizar el patrimonio del norte de Extremadura si remamos todos en la misma dirección.

Dos días después, el 25 de septiembre, puse rumbo a las Rías Baixas, para una nueva presentación de Lusitania en el horizonte, tal vez la última. Esta vez fue el Instituto de Estudos Miñoráns (IEM), en Gondomar (Pontevedra), el organizador de la actividad cuyo germen se halla en un viaje cultural de los gallegos a la Sierra de Gata extremeña que tuve el honor de guiar. Me comprometí entonces a devolverles la visita y a charlar sobre los vínculos históricos de Galicia con Extremadura. Cualquier adjetivo se queda corto para la emoción y la acogida que sentí desde el primer momento. Gracias infinitas a Carmen por el hospedaje; a Zalo Paramo por la presentación del evento; a todos y cada uno de los que asistieron a la conferencia; a los que gustaron de acompañarnos en la cena en el Pazo da Escola; a Urbano y a Rosa por mostrarnos los preciosos rincones de la ría de Baiona; y, en especial, a Pablo Casal, verdadera alma de toda esta experiencia. El grupo humano que se ha constituido en lo que va de siglo en torno al IEM, orgulloso de su tierra y de su lengua gallega, protector y difusor de la cultura en todas sus dimensiones, es la referencia en aquel rincón fronterizo, modelo para extrapolar a otras zonas de la Raya.

La última parada de nuestra maratón de intervenciones en pro de la socialización de la historia rayana e ibérica fue Badajoz, el 1 de octubre. De nuevo el formato elegido era el del Café con Historia ideado por Guías-Historiadores, ahora de la mano de Iván Cedrón y del Ateneo de Badajoz. Tuvo lugar en el ambiente decimonónico del Círculo Pacense y versó sobre las enseñanzas que se pueden extraer del pasado extremeño -en este caso concreto, de los tiempos antiguos-. El carácter atlántico de la región extremeño-alentejana y la confluencia con el elemento mediterráneo que arribó a lo largo del primer milenio antes de nuestra era es el fundamento primigenio de la cultura del suroeste, desde la megalítica a la romana pasando por la tartésica. El público badajocense acogió muy bien un formato de divulgación regional que hasta ahora había tenido lugar solo en la provincia cacereña y por ello nos comprometimos, Ateneo de Badajoz mediante, a realizar esta actividad varias veces al año en la ciudad más poblada de la frontera luso-española. Badajoz ha de ser -no hay duda en ello- la que lidere el estrechamiento de los lazos entre Extremadura y Portugal, y ahí estaremos para hacerlo posible.

El bagaje acumulado a lo largo de estas dos semanas es enorme y nos anima a continuar por el mismo sendero, el de la investigación y de la socialización de la historia común, la de Iberia y la de una Lusitania cuyo concepto hay que reorientar en clave contemporánea. El viaje y el conocimiento como método. La cooperación con espacios asociativos e instituciones que persiguen objetivos afines, como Tu Librería de Siempre, la SEdAP, el IEM o el Ateneo de Badajoz, resulta indispensable. Habrá cansancio, mucho amor al arte y mucho gasto de combustible, pero creemos en lo que hacemos y esperamos seguir encontrando en el camino a personas tan maravillosas como las mencionadas en esta pequeña crónica. Quien quiera, que nos acompañe.

 

Juan Rebollo Bote

Lusitaniae – Guías-Historiadores