Bolivia y Chile sellan una alianza histórica que tiende puentes en comercio, energía minería y conectividad digital

Rodrigo Paz y José Antonio Kast suscriben cuatro acuerdos estratégicos durante la primera visita de Estado de un presidente chileno al corazón de Sudamérica desde 1955

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José Antonio Kast y Rodrigo Paz saludan junto a una guardia ceremonial uniformada.
José Antonio Kast y Rodrigo Paz en el encuentro de Estado entre Chile y Bolivia en La Paz (Gobierno del Estado Plurinacional de Bolivia).

Durante décadas, la historia entre Bolivia y Chile ha estado marcada por una frontera que separa territorios y relatos enfrentados. Este viernes, en la Plaza Murillo de La Paz, la música ha tendido un primer puente. Tras entonar la Canción Patriótica, la escolta presidencial, el Regimiento Primero de Infantería Colorados de Bolivia, ha cantado el himno chileno ante la llegada de José Antonio Kast, el primer presidente de Chile que ha realizado una visita de Estado a Bolivia en 71 años. Bajo las banderas de ambos países, Rodrigo Paz Pereira ha recibido con honores a su homólogo en una jornada en la que se ha abierto una nueva página en la historia de Sudamérica.

Ese puente simbólico conecta dos países con décadas de distanciamiento diplomático. La última visita de Estado de un presidente chileno a Bolivia tuvo lugar en agosto de 1955, cuando Carlos Ibáñez del Campo viajó a la ciudad paceña invitado por el tío abuelo de Rodrigo Paz, el entonces presidente Víctor Paz Estenssoro. Desde 1978, carecen de relaciones diplomáticas a nivel de embajadores, en una historia marcada también por la reivindicación marítima boliviana. 71 años después de aquel encuentro presidencial, La Paz ha vuelto a ser escenario de un acercamiento al más alto nivel, con la mirada puesta en reconstruir una relación bilateral que avance sin todavía borrar las diferencias del pasado.

Esa voluntad de entendimiento se ha materializado en cuatro acuerdos estratégicos en materia comercial, minera, digital y energética. Estos memorándums de entendimiento establecen una agenda bilateral de once puntos orientada a reactivar la economía, mejorar el comercio, establecer una conexión de fibra óptica del Pacífico al Atlántico, asegurar el libre tránsito de personas, combatir el crimen organizado y los delitos fronterizos, consolidar una alianza regional Bolivia-Chile-Perú en minerales críticos e integración energética y dialogar acerca de la reivindicación marítima de Bolivia.

Cuatro acuerdos para trazar un horizonte común

El primer memorándum pacta impulsar el comercio para abrir nuevas oportunidades en ambos países, modernizando el Acuerdo de Complementación Económica 22 (ACE 22). Las negociaciones se desarrollarán en dos fases: la primera abordará las preferencias arancelarias, las reglas de origen, las medidas sanitarias y otros mecanismos para fortalecer el desarrollo comercial. La segunda podría extender la cooperación a ámbitos como los servicios, el comercio electrónico, las telecomunicaciones, la contratación pública y las cadenas de valor.

La minería constituye uno de los pilares fundamentales de esta alianza, que apuesta por fortalecer el sector desde la exploración hasta la transformación de los recursos, con especial atención a los minerales críticos, como el litio. El acuerdo contempla compartir información geocientífica pública, atraer inversiones y facilitar la colaboración entre empresas y proveedores de ambos países. La meta es ir más allá de la extracción, impulsando el procesamiento y la comercialización e intercambiando tecnología para mejorar la eficiencia de las explotaciones. El memorándum también prevé medidas para reducir el impacto ambiental, mejorar los procesos de cierre de operaciones y trabajar junto a comunidades locales.

El tercer acuerdo aspira a unir a Bolivia y Chile con un corredor bioceánico de fibra óptica que permita conectar las redes del Pacífico con las del Atlántico. La iniciativa sitúa a Bolivia ante la oportunidad de convertirse en un puente digital entre ambos océanos y un nodo de distribución de datos hacia otros mercados sudamericanos, como el de Brasil. De materializarse, el proyecto reforzaría la conectividad regional, ampliaría las rutas de circulación de información y daría a Bolivia un papel estratégico en las comunicaciones digitales del continente.

Con el cuarto acuerdo, Bolivia y Chile se emplazan a impulsar la interconexión eléctrica para incrementar el intercambio energético. La declaración conjunta da continuidad al memorando firmado el 14 de julio de 2025, con el objetivo de que la energía se convierta en un nuevo vínculo capaz de acercar a dos países unidos por la geografía y decididos a construir un futuro compartido.

El diálogo abre camino hacia una nueva etapa bilateral

Si los cuatro acuerdos trazan un horizonte común, el diálogo marca el camino para alcanzarlo. Durante la firma, Rodrigo Paz y José Antonio Kast defendieron la necesidad de avanzar en los asuntos pendientes sin esconder las diferencias que han marcado la relación entre ambos países.

El presidente boliviano ha reivindicado la historia y los derechos de su país, pero también la voluntad de mirar hacia delante. En ese equilibrio, la reivindicación marítima sigue siendo un objetivo permanente del Estado boliviano, aunque no un impedimento para explorar nuevas vías de entendimiento. “Bolivia no renuncia a su historia, no renuncia a sus derechos y no renuncia al diálogo, porque Bolivia claramente entiende que hay una historia que no nos puede anclar en el desarrollo y en la visión de futuro de Bolivia”, ha afirmado Paz.

Kast ha coincidido en que las divergencias no deben convertirse en un obstáculo para explorar nuevas vías de cooperación. Sin renunciar a las posiciones históricas de cada país, el mandatario chileno ha defendido el diálogo como herramienta para avanzar allí donde existe terreno común. “Estimado presidente Paz, no voy a fingir que no existen diferencias, porque hay diferencias. Son históricas. Bolivia tiene sus posiciones, Chile tiene las suyas y más allá de ellas hemos aprendido algo muy importante: las diferencias no pueden ser excusas para estar paralizados”, ha sostenido el presidente chileno.

La voluntad de acercamiento también busca traducirse en avances concretos en seguridad y abastecimiento energético. Ambos gobiernos han acordado reforzar la coordinación policial y el intercambio de información de inteligencia para combatir el crimen organizado, el narcotráfico, la trata de personas y el contrabando en la frontera compartida. En paralelo, han abordado la habilitación del transporte de combustible por el oleoducto Sica Sica-Arica, con el objetivo de facilitar el abastecimiento de Bolivia y reducir las dificultades derivadas de los bloqueos y los retrasos por carretera.

El siguiente paso será avanzar en la recuperación de los vínculos diplomáticos, interrumpidos a nivel de embajadores desde 1978. “Hemos encomendado también al Mecanismo de Consultas Políticas que trabaje estas cuestiones con diálogo y confianza mutua. Lo hará paso a paso, considerando los intereses de ambas partes hacia la normalización plena de nuestras relaciones y su restablecimiento al más alto nivel diplomático. Hemos escogido el camino más difícil, pero también el más honesto”, ha señalado el presidente de Chile.

Como muestra de su voluntad de dar continuidad al acercamiento, Kast ha invitado a Paz a realizar una visita de Estado a Chile en 2027. “Muchas gracias, presidente. Esto significa que no pasarán siete décadas hasta el próximo encuentro de presidentes. Significa que empezamos hoy, no una excepción en la historia, sino el comienzo de una costumbre. Significa que hoy, sin olvidar el pasado, empezamos a construir juntos el futuro de nuestras naciones”, expresó Kast.

71 años después, Bolivia y Chile vuelven a encontrarse para tender puentes sobre una historia de desencuentros y abrir, entre las heridas del pasado y las oportunidades del futuro, un nuevo horizonte de entendimiento e integración regional.