La plaza de Anaya ha abierto este 14 de agosto la XXXVIII Feria del Barro de Salamanca, que reunirá hasta el día 23 a veinte artesanos de España y Portugal. El encuentro, organizado por la Asociación del Barro de Salamanca (Arbasal) con el apoyo municipal, ha convertido durante diez días uno de los espacios monumentales de la ciudad en un escaparate de cerámica y alfarería, con representantes de Castilla y León y de otras comunidades españolas junto a creadores portugueses.
La presencia lusa no constituye una novedad aislada, sino que forma parte de una relación artesanal mantenida durante años. Ediciones anteriores de la feria ya han incorporado ceramistas portugueses junto a profesionales españoles, mostrando en un mismo espacio técnicas tradicionales y nuevas tendencias del sector. El Ayuntamiento ha defendido históricamente la cita como instrumento para mantener vivo un oficio de larga tradición, impulsar las ventas de los pequeños talleres y añadir un atractivo cultural y comercial a la oferta turística salmantina.
La edición de 2026 vuelve así a demostrar que la cooperación cotidiana entre España y Portugal también se construye desde los oficios y la cultura popular. Frente a la producción industrial en serie, los puestos de Anaya reivindican piezas elaboradas manualmente y conocimientos transmitidos entre generaciones, creando un pequeño mercado ibérico en pleno centro histórico de Salamanca. La continuidad de artesanos portugueses en este tipo de encuentros permite además acercar al público las distintas tradiciones alfareras peninsulares y consolidar un circuito cultural en el que el patrimonio compartido atraviesa La Raya con absoluta naturalidad.


