España y Portugal encaran retrasos en el futuro puente ferroviario internacional sobre el río Miño, una infraestructura llamada a convertirse en una de las piezas centrales de la alta velocidad entre Galicia y el norte portugués. El Eixo Atlántico ha trasladado al presidente de la República Portuguesa, António José Seguro, la necesidad de que ambos países acuerden y hagan pública una fecha conjunta de finalización. La petición ha sido formulada en Viana do Castelo por el presidente de la entidad y alcalde de la ciudad, Luís Nobre, y por su secretario general, Xoán Vázquez Mao, ante la preocupación por la evolución del corredor ferroviario Ferrol-Lisboa.
El Eixo Atlántico estima que el proyecto acumula ya alrededor de un año de retraso y advierte de que la demora podría aumentar si España y Portugal no mejoran su coordinación. Aunque el emplazamiento del nuevo puente sobre el Miño ya está decidido, todavía falta concretar qué responsabilidades asumirá cada país en la redacción del proyecto, la licitación y la ejecución de las obras. La organización transfronteriza reclama por ello un calendario único que permita eliminar las discrepancias sobre los plazos y acompasar las actuaciones de los dos Estados.
La preocupación va más allá del propio puente, ya que está en juego el avance de una conexión ferroviaria continua entre Ferrol, Vigo, Oporto y Lisboa, estratégica para Galicia y el norte de Portugal. El Eixo Atlántico confía ahora en la capacidad de mediación del presidente portugués para recuperar una interlocución política más fluida entre ambos gobiernos. El nuevo paso sobre el Miño simboliza precisamente la naturaleza del reto; una infraestructura compartida que solo tendrá sentido si España y Portugal dejan de planificar cada orilla por separado y convierten el corredor atlántico en un verdadero proyecto ferroviario ibérico.


