El Trapezio

Erasmus rural y transfronterizo

Se dice que, cuando España y Portugal entraron en la Unión Europea, Mário Soares proclamó: “el iberismo ha muerto”, en la idea de que ya no sería necesario. Pienso lo contrario: la Unión Europea rescató al iberismo, e hizo realidad una parte del sueño de Iberia. Los mecanismos de la UE tienen en la Península una facilidad especial para su desarrollo y aportan la plusvalía de la hermandad hispano-lusa.

De entre los diferentes programas de la Unión Europea probablemente el Erasmus sea el que más ha contribuido a nivel social al conocimiento mutuo a través de estancias en diferentes países en el ámbito de la educación, del asociacionismo, de la juventud y del deporte. Así como el Programa Operativo de Cooperación Transfronteriza España-Portugal dentro del programa regional Interreg E.

El Erasmus también tiene su impacto en la Raya fronteriza entre España y Portugal. Muchas de las comarcas rayanas de la Península están en una situación de despoblamiento y lo que necesitan es de personas jóvenes que puedan contribuir a mantener vivos los territorios. Las universidades y centros educativos del interior de Portugal y de España suelen, además, tener problemas para completar con suficientes alumnos sus ofertas formativas. Las empresas necesitan de personal cualificado que no siempre está disponible.

En este contexto, desde mi actividad profesional como profesor de Formación y Orientación Laboral en estudios superiores de Formación Profesional en Madrid, vengo impulsando la realización de prácticas curriculares de alumnos de Ciclos Formativos.

El curso pasado 2022-2023 comenzamos la experiencia con una acuerdo entre la Associação Sócio Terapêutica de Almeida, un concelho rayano y el Instituto Virgen de la Paz, donde doy clases y ejerzo como orientador laboral. Dos alumnas de Integración Social realizaron sus prácticas curriculares en las instalaciones de ASTA en la Freguesía de Cabreira que pertenece al Concelho de Almeida.

La aldea da Cabreira cuenta apenas con 40 habitantes fijos. Una zona despoblada que ha visto como la iniciativa social, promovida por Maria José Dinis (madre de Marco, que nació  con discapacidad intelectual ), natural de la propia Cabreira, ha transformado la localidad, con la instalación de un gran centro de atención a las personas con discapacidad, diseñado por el arquitecto alemán Fritz Wessling, compuesto por 3 edificios: Casa Verde Pino (con talleres, auditorio, equipamientos  terapéuticos y oficinas), Casa da Fonte (residencia de los  compañeros más dependentes) y taller de Carpintería. Además, se han ido creando progresivamente núcleos familiares de pobladores, rehabilitando alguna de las edificaciones del pueblo.

Las actividades de la Entidad incluyen la atención asistencial a residentes, hogares autónomos y talleres ocupacionales de textil, carpintería y otros, en un ambiente de serenidad, sosiego y contacto con la naturaleza ciertamente bucólico y embriagador. Como actividad especial está el Turismo; siendo los propios “companheiros” quienes realizan las funciones de guías por las aldeas de Almeida y Castelo Mendo a los números grupos de visitantes que tienen la oportunidad de ser orientados por una mirada y una palabra libres de cualquier prejuicio o interés.

La experiencia de las alumnas se extendió durante 3 meses. Bajo la supervisión de una tutora, realizaron las funciones propias de su profesión, organizando y acompañando en las actividades de cada día a los “companheiros”.

Un “Erasmus” bien diferente al típico y tópico que suelen buscar las alumnas/os en grandes ciudades del norte de Europa. En esta experiencia hemos tenido la oportunidad de conjugar la cercanía física, con una realidad genuina, utilizando un idioma como el portugués, cercano y uno de los más hablados del mundo; en un entorno rural y de baja densidad poblacional.

En cierta medida, para alumnos y alumnas provenientes de áreas urbanas como Madrid y focalizados en viajes internacionales a otras zonas urbanas similares, como pueda ser Roma, Berlín, Ámsterdam o Praga, una experiencia rural es algo exótico que les saca de su zona de confort y les enriquece profundamente, con nuevas vivencias y aprendizajes.

En la aldeia de Cabreira la naturaleza, la tradición, el sentimiento, la emoción, la innovación terapéutica y social, conforman un conjunto sólido, granítico como el paisaje; valores en los que el ser humano encuentra su esencia y su relajación.

Varias iniciativas similares a la aquí expuesta se vienen realizando en la frontera y en otras zonas despobladas, de lo que se conoce como España vaciada, que junto con el interior portugués conforman lo que podemos denominar Iberia vaciada.

Una de esas iniciativas es el Programa Campus Rural, puesto en marcha hace un par de años por el Ministerio de Transición Ecológica y el Reto Demográfico, que ofrece la oportunidad a los estudiantes universitarios de realizar prácticas durante el verano en entornos rurales y con una beca de 1.000 euros mensuales.

Los entornos rurales son una gran oportunidad para todos y especialmente para los jóvenes. La conectividad digital y las comunicaciones posibilitan el teletrabajo y multiplican las posibilidades productivas en áreas que se despoblaron precisamente por las duras condiciones de vida y la falta de oportunidades. La “vuelta al campo” es posible, pero hace falta que todos tengamos la ocasión de experimentarlo. En eso estamos poniendo nuestro grano de arena con el Erasmus en la Aldeia de Cabreira con ASTA (Associação Sócio Terapêutica de Almeida).

 

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