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Nicolás Maduro y su esposa se declaran ‘no culpables’ de todos los cargos ante el tribunal de Nueva York

Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores llegan al tribunal en Nueva York

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y su esposa, Cilia Flores, se han declarado este lunes no culpables de todos los cargos a los que se enfrentan ante el tribunal del Distrito Sur de Nueva York (SDNY) durante la primera comparecencia. «Soy inocente. No soy culpable. Soy un hombre decente», ha declarado Maduro preguntado en el tribunal.

El líder venezolano ha asegurado no haber visto su acusación antes de comparecer en el tribunal y desconocer sus derechos. Poco después, Flores se ha declarado «no culpable, completamente inocente». Barry Pollack, el abogado de Maduro, ha afirmado en el tribunal que «por el momento no solicitará la libertad bajo fianza» para el mandatario, aunque no descartó hacerlo más adelante. Al principio de la audiencia, preguntado por el juez federal Alvin Hellerstein, de 92 años, el mandatario se ha presentado en español como el presidente de Venezuela y ha asegurado que se encontraba «secuestrado» en suelo estadounidense. «Soy el presidente de Venezuela y me considero un prisionero de guerra. Fui capturado en mi casa en Caracas», ha afirmado.

Por otra parte, los letrados solicitaron atención médica para ambos porque, según han dicho, tienen «problemas de salud». El letrado Mark Donnelly ha declarado que Flores «sufrió lesiones importantes durante su secuestro» y ha sugerido que podría tener una fractura o contusiones graves en las costillas.

Brasil interviene en el Consejo de Seguridad en español

El Gobierno de Lula ha condenado este lunes la reciente «intervención armada» estadounidense en territorio venezolano, y ha dicho que no cree que la solución a la crisis en el país radique en «la construcción de protectorados» sino de «soluciones que respeten la autodeterminación del pueblo» de Venezuela. El representante permanente de Brasil ante las Naciones Unidas, Sérgio Danese, a quien le fue cedido el uso de la palabra a pesar de no integrar el Consejo de Seguridad, ha calificado la acción militar estadounidense en Venezuela y la captura del presidente, Nicolás Maduro, como «un precedente extremadamente peligroso para toda la comunidad internacional».

El diplomático, que ha hablado en nombre de la mayor potencia latinoamericana, ha reforzado la postura del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, quien dijo que la operación militar «cruzaba una línea inaceptable» y representaba una «afrenta gravísima a la soberanía» de Venezuela. Y ha expresado que el futuro de Venezuela debe ser construido por el pueblo venezolano «a través del diálogo y sin injerencias externas», y en pleno respeto del derecho internacional. Asimismo, ha resaltado que la intervención armada, encargada por el presidente estadounidense Donald Trump, «evoca capítulos de la historia» que se creían superados, cuyas acciones en «el pasado» han tenido «consecuencias profundamente negativas y duraderas», como «graves violaciones de derechos humanos», con saldos de «miles» de muertos, desaparecidos y torturas.

«Las normas que rigen la convivencia entre los estados son obligatorias y universales. No admiten excepciones basadas en intereses o proyectos ideológicos, geopolíticos, políticos, económicos o de cualquier otra índole. No admiten que la explotación de recursos naturales o económicos justifique el uso de la fuerza o el cambio ilegal de un gobierno», ha manifestado Danese. En tanto que ha resaltado que América del Sur y el Caribe es históricamente «una zona de paz», ha pedido al Consejo «asumir su responsabilidad y reaccionar con determinación, claridad y obediencia al derecho internacional». Debido a su posición actual, la delegación brasileña puede solicitar el uso de la palabra para expresar su postura, pero carece de derecho al voto en las resoluciones. Simbólicamente la delegación brasileña ha hecho uso de la palabra en español. Normalmente lo hace en inglés.

A comienzos de diciembre, Lula habló por separado con Trump y con Maduro para intentar mediar en el conflicto, agravado hace cuatro meses con el despliegue de una flota de guerra estadounidense frente a las costas venezolanas.

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