Los Gobiernos de España y Portugal, bajo la supervisión de la Comisión Europea, han dado un nuevo paso administrativo en el eterno proyecto de la alta velocidad entre Madrid y Lisboa. La Agrupación Europea de Interés Económico (AEIE) AVEP ha adjudicado por 1,17 millones de euros un estudio de mercado y análisis funcional que deberá definir las inversiones necesarias para conectar ambas capitales. Sin embargo, lo que para las instituciones es un avance, para expertos y observadores civiles como Antonio García Salas es una prueba más de una gestión basada en «mentiras» y retrasos sistemáticos.
El plan oficial: 1,17 millones y dos años de análisis
Según publica el diario HOY, el contrato ha sido adjudicado a la unión de empresas formada por WSP, MCRIT y Trentmo. Este equipo tiene un plazo de dos años para actualizar los flujos de movilidad y analizar opciones clave para mejorar los tiempos de viaje, tales como: 1) Los baipás de Badajoz y Cáceres: Construcciones que permitirían a los trenes evitar la entrada en los centros urbanos, ahorrando tiempo en el trayecto de larga distancia. 2) La migración al ancho internacional: El estudio evaluará cuándo y cómo cambiar el actual ancho ibérico para estandarizar la línea con el resto de la red europea. 3) Capacidad de carga: Se analizará si la línea debe ser mixta (viajeros y mercancías) y cómo afectaría esto a las frecuencias.
El objetivo final marcado por la Unión Europea es ambicioso: que el trayecto se realice en tres horas para el año 2034, tras una etapa intermedia en 2030 donde el viaje debería durar cinco horas.
La crítica de García Salas: «Mentira tras mentira»
A pesar del anuncio, el optimismo institucional choca frontalmente con la realidad de los plazos legales. Antonio García Salas denuncia que se está actuando «como si no pasase nada», cuando en realidad ya se están incumpliendo los hitos de la Decisión de Ejecución de la Comisión Europea publicada el pasado 31 de octubre. Afirma que «no se pueden sacar noticias de avances mientras llevamos ocho años sin tomar la decisión de cómo pasará la alta velocidad por Toledo, y por tanto sin haber iniciado la evaluación ambiental, lo que cada día hace más difícil cumplir los compromisos con la Unión Europea, y lo grave es que ya ni dan explicaciones».
«Todo llega con retraso. Se adjudica el estudio en marzo de 2026, lo que ya supone un incumplimiento de la Decisión de Ejecución», afirma García Salas. El experto señala una contradicción matemática y temporal insalvable: si el estudio adjudicado ahora tiene un plazo de ejecución de dos años, sus conclusiones llegarán en 2028.
Esto hace imposible que se cumpla lo contenido en la Decisión de Ejecución de la Comisión sobre la conexión ferroviaria entre Madrid y Lisboa publicada el pasado 31 de octubre, que indicaba que en 2025 se iniciarían los estudios, que terminarían a finales de 2027, para tomar las decisiones sobre las actuaciones necesarias para poder cumplir con los plazos fijados en la Decisión de Ejecución de conectividad de 2030 y 2034. «Si ahora se adjudican con un plazo de ejecución de dos años, ya nos vamos a mediados de 2028 para poder tomar las decisiones que deberían tomarse mucho antes», ha agregado.
El foco en el Gobierno de España
García Salas es especialmente duro con el Ministerio de Transportes español, al que acusa de verter «mentira tras mentira» al asegurar que España cumplirá sus plazos en 2030 y culpar a Portugal de la necesidad de prórrogas hasta 2034, cuando desde el Ministerio no se avanza con las actuaciones pendientes de su responsabilidad.
«Muchos ya no nos dejamos engañar», sentencia Salas, quien exige el cumplimiento estricto de los objetivos marcados por Europa, aunque lamenta que las prioridades de los Gobiernos actuales parecen estar alejadas de esta infraestructura vital para la conexión ibérica.
Mientras el debate sobre la alta velocidad continúa en los despachos, la realidad ferroviaria extremeña sigue marcada por la provisionalidad. Adif ha confirmado que la línea que conecta Extremadura con Sevilla permanecerá cerrada durante dos semanas por obras de modernización del sistema de control de tráfico entre Zafra y la capital andaluza. Durante este periodo, Renfe habilitará un plan alternativo de transporte por carretera para los viajeros afectados.


