Entre los días 9 y 12 de abril ha tenido lugar la primera edición de la iniciativa Impact Campus en el municipio orensano de San Xoán de Río. Impact Campus es una ambiciosa iniciativa, impulsada por Carmen Pino y Tomás Garnelo, que consiste en reunir durante varios días a un grupo de personas de diversos perfiles y procedencias para que, tras escuchar de primera mano los desafíos y necesidades del mundo rural, se pongan manos a la obra con el objeto de idear soluciones conjuntas.
En esta ocasión, se reunieron más de 100 personas venidas de todos los rincones de España y de otros países de la Iberofonía: emprendedores, universitarios, inversores y representantes de administraciones públicas convivieron con los vecinos de la zona y escucharon las dificultades de su día a día. Allí estaban, entre otros, Juan Carlos Pérez, fundador de la app Aldealista y oriundo del municipio; Chemi Pérez, alcalde de San Xoán de Río; Raúl Sánchez, director del Área de Inversión de Impacto de Cofides; o Pedro Aizpun, fundador de la plataforma Adoshorasde.org, cuyo objetivo es crear una red de destinos turísticos sostenibles de proximidad para atraer talento fuera de los núcleos urbanos.
Los retos principales fueron, por un lado, la movilidad en entornos rurales, cuya baja densidad de población dificulta la viabilidad del transporte público y, por otro, la puesta en valor de las viviendas vacías. No en vano, la provincia de Ourense lidera el ranking estatal con más de 120.000 inmuebles sin uso (un 40% del total). Aunque este problema es particularmente grave en Galicia, afecta a todos los territorios de la Iberia rural, por lo que las soluciones de este «laboratorio» podrían exportarse a otras regiones de España y Portugal. Surgieron iniciativas creativas y viables donde la colaboración público-privada se reveló como el factor esencial para el éxito.
Una propuesta muy interesante fue posicionar a San Xoán —uno de los municipios más longevos de Europa— como referente del envejecimiento activo y saludable en comunidad. Siguiendo el modelo de Pontevedra como «Ciudad amiga de la infancia», el objetivo sería crear un entorno diseñado para los mayores. Comentaba el alcalde, Chemi, entre risas, que para el tirón publicitario siempre ayuda un nombre en italiano —como ocurre con su paisano Roberto Verino—. Pensándolo bien, una opción sería traducir el nombre del municipio: San Giovanni o incluso Sangiovanni, como el cantante. Si le añadimos la coletilla Nursing Town, atraeríamos a esos jubilados europeos que sueñan con el sur. Sangiovanni Nursing Town: ahí queda eso.
Para los organizadores, además de darles la enhorabuena, como iberista convencido les propondría una futura edición en Portugal, ya que los retos son los mismos a ambos lados de esa línea imaginaria llamada frontera (o Raia, por estas latitudes).
Pablo Barcena



