Entre los principales destinos de las exportaciones de bienes cubanos están China, España, Países Bajos y Alemania. En particular, entre los destinos chinos destaca la Región de Macao. Los países y regiones de la lusofonía representan cerca del 10% de la factura exportadora de bienes de Cuba. Las compras de Macao representan el 40% de esa factura. El restante es un 10% Angola, un 20% Portugal y un 30% Brasil. Por tanto, Macao es el principal cliente lusófono de Cuba.
A primera vista, un archipiélago caribeño marcado por la retórica revolucionaria y una península asiática definida por las luces de neón del juego parecen destinos destinados a no encontrarse jamás. Sin embargo, la relación entre Cuba y Macao es un caso fascinante de «geopolítica de nicho», donde la historia colonial, el idioma y el mercado del lujo extremo han creado un vínculo que sobrepasa la simple diplomacia.
La Iberofonía como lenguaje de negocios
A diferencia de otras regiones de China, Macao posee una identidad jurídica y cultural moldeada por cuatro siglos de presencia portuguesa. Es aquí donde el concepto de Iberofonía cobra un sentido práctico.
Para Cuba, Macao no es simplemente «otra ciudad china». Es un territorio con el que comparte estructuras legales de raíz latina y una sensibilidad cultural que facilita el entendimiento. Macao actúa como una plataforma financiera y de servicios para los países de lengua portuguesa y española a través del Fórum de Macao.
Puros, ron y cifras de vértigo
Si Macao es la «Las Vegas de Asia», su economía se alimenta de la exclusividad. Aquí, la relación comercial ha pasado de ser anecdótica a ser explosiva. Las estadísticas recientes revelan un fenómeno inusual: las exportaciones cubanas a Macao han alcanzado los 57,1 millones de dólares anuales, tras experimentar un crecimiento superior al 60% en el último lustro.
Lo más revelador es la composición de este comercio. De esos 57 millones, aproximadamente 56,2 millones corresponden exclusivamente al tabaco torcido. Macao no compra materias primas para la industria; compra el símbolo máximo del estatus caribeño. Los grandes casinos del Cotai Strip y sus exclusivos clubes VIP se han convertido en el pulmón de ventas de Habanos S.A., desplazando incluso a mercados tradicionales europeos. A esto se suma una incipiente pero selecta exportación de mariscos de alta gama —como invertebrados acuáticos y pescado ahumado— destinada a las cocinas con estrellas Michelin que pueblan la península de Macao.
El Estado cubano tiene en Macao una tienda de lujo llamada La Casa del Habano.
Un espejo político y una balanza atípica
A diferencia de la relación con la China continental, donde Cuba suele ser un importador neto, la balanza comercial con Macao es profundamente superavitaria para la isla. Mientras Cuba inunda los salones de juego con puros y rones de colección, las importaciones desde Macao son prácticamente inexistentes.
Hoy, la relación vive una etapa de aprendizaje mutuo. Cuba observa con atención el modelo de «Turismo y Ocio» de Macao como una vía para profesionalizar su propia oferta de lujo. Ante la necesidad de diversificar su economía y atraer capital que no dependa de las fluctuaciones políticas de Occidente, la isla ve en la gestión de infraestructuras turísticas macaenses un espejo donde mirarse. Por su parte, Macao utiliza a Cuba como su punta de lanza en el Caribe para fortalecer su rol ante Pekín como el «puente» oficial con el mundo hispano-luso.


