Lula afirma que la CELAC está «dejando de existir» por culpa de la extrema derecha

Uruguay asume la presidencia pro témpore de la CELAC en un encuentro con baja asistencia de mandatarios

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Reunión de la cumbre CELAC-África en Colombia con líderes y banderas

La clausura de la cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) en la capital colombiana ha dejado una lectura agridulce para la diplomacia regional. A pesar del apoyo del presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, y la histórica celebración del encuentro CELAC-África, la cita ha estado marcada por una ruidosa ausencia de jefes de Estado, lo que debilita el músculo político de un organismo que ahora queda bajo la tutela de Uruguay.

Una agenda de alto nivel frente a una mesa vacía

La programación oficial de esta semana se estructuró en torno a cuatro ejes críticos: el Diálogo Político de Alto Nivel, la Cooperación para el Desarrollo, la Justicia Étnico-Racial y el Comercio e Inversión. El punto álgido fue el foro con las naciones africanas, donde Lula hizo un llamamiento vehemente a «enfrentar unidos la herencia colonial» y a construir una nueva arquitectura financiera global que no castigue a las naciones del Sur.

Sin embargo, el despliegue temático no logró compensar la falta de quórum. La mayoría de las naciones miembros optaron por enviar delegaciones de segundo nivel o cancilleres, evidenciando una fragmentación que el propio mandatario brasileño atribuyó al avance de la «extrema derecha» en el continente. Esta falta de cohesión ha provocado que muchos analistas y diplomáticos miren ya de reojo hacia la próxima Cumbre Iberoamericana, la cual se prevé que sea considerablemente más exitosa gracias a que España y, en particular, Felipe VI, está poniendo toda la carne en el asador.

Uruguay al frente de una región fracturada

En este complejo escenario, Uruguay ha asumido formalmente la presidencia pro témpore de la CELAC. El gobierno uruguayo recibe un bloque que lucha por no perder relevancia frente a otros foros. Su principal reto será gestionar las profundas diferencias ideológicas que hoy paralizan la toma de decisiones por consenso y tratar de rescatar el espíritu de integración que parece haberse diluido en esta convocatoria de Bogotá.

Pactos estratégicos: El pragmatismo de los gigantes

Donde no llegó la diplomacia multilateral, llegó el pragmatismo bilateral. En las reuniones previas, Brasil ha logrado apuntalar dos pilares fundamentales para su estrategia regional:

  • Eje Energético: Se ha puesto sobre la mesa una propuesta de alianza sin precedentes entre Petrobras (Brasil) y Pemex (México). El objetivo es establecer una cooperación estrecha en la exploración y explotación de hidrocarburos para blindar la soberanía energética de América Latina frente a la volatilidad del mercado global.

  • Alianza con Colombia: Brasil y el país anfitrión ratificaron un ambicioso plan de acciones para consolidar su alianza estratégica, con especial énfasis en la protección de la Amazonía y la integración de infraestructuras. Colombia y Brasil asumieron este viernes un plan con 89 «acciones concretas» en diversas áreas, como infraestructuras, energía, seguridad, comercio y medioambiente, para «consolidar su asociación estratégica y aprovechar todo el potencial de las relaciones bilaterales». El ‘Plan de Acción’ se firmó en Bogotá entre la ministra de Relaciones Exteriores colombiana, Rosa Villavicencio, y su par brasileño, Mauro Vieira.

La cumbre concluye así con un mensaje claro: mientras las grandes economías de la región como Brasil, México y Colombia intentan tejer redes de supervivencia económica, el organismo multilateral que debería unirlos sufre una crisis de representatividad que Uruguay tendrá ahora la difícil misión de sanar.