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A principios de 2017, un grupo de empresas promovió la plataforma Extremadura en Red con el fin impulsar las conexiones de la región a las redes ibéricas del siglo XXI. Pronto se fue difundiendo el concepto de Corredor Sudoeste Ibérico, como potencial de redes de flujos interconectados, entre Lisboa y Madrid. Las redes de Extremadura, Alentejo, Castilla-La Mancha, Setúbal, Algarve, Andalucía Occidental y Centro de Portugal interactúan con las de Lisboa y Madrid, constituyendo el entramado del Corredor Sudoeste Ibérico, que está interconectado con las redes ibéricas, europeas y globales, formando un todo. Este proceso ha llevado a la creación de una red de empresas, comprometida con el proyecto que se denomina Sudoeste Ibérico en Redes. El símbolo de esta Plataforma es una Península sonriente mirando hacia el oeste. Toda una declaración de principios.

Para conocer un poco más sobre este estratégico corredor, entrevistamos a Antonio García Salas, coordinador de la Plataforma Sudoeste Ibérico en Redes.

¿Qué nuevos argumentos económicos, políticos y ecológicos hay sobre la mesa en la reivindicación del AVE Madrid-Lisboa por Extremadura en este escenario pospandemia?

Lo que se está construyendo es una Línea de Alta Velocidad (LAV) mixta de pasajeros y mercancías, que forma parte de la Red Transeuropea de Transportes (RTE-T), y con el fin de unir las dos capitales ibéricas con la Red de la UE forma parte de ella y se ha financiado parcialmente con fondos europeos. Excede las decisiones independientes de los Estados, y eso es muy importante tenerlo en cuenta. Dentro de Europa es inconcebible una situación de tanta incomunicación entre dos Estados fronterizos, con la mayor frontera entre Estados de Europa, con la más antigua y la más impermeable. Las fronteras pueden ser fuente de riqueza y comercio por sus diferencias comparativas o fuentes de pobreza y aislamiento por su impermeabilidad. La conexión ferroviaria entre Lisboa y Madrid puede marcar un antes y un después en la relación de los dos países y en sus ventajas competitivas frente al mundo. El Brexit es un argumento más para que juntos España y Portugal sean una potente voz en Europa. Juntos somos mucho más económicamente, somos la principal potencia mundial turística y con mucho recorrido por delante, y podemos ser una potencia logística mundial, con lo que eso puede potenciar la industria. Pero hay razones medioambientales que justifican de manera inmediata una conexión eléctrica y de alta velocidad entre Madrid y Lisboa. El año pasado más de un millón y medio de pasajeros viajaron en avión entre Lisboa y Madrid, eso en la actualidad es una contaminación inadmisible y evitable, mediante un tren de alta velocidad 600 km es absolutamente alternativo al avión y puede ser movido íntegramente por energías renovables de cero emisión.

¿Cómo crees que el proyecto del nuevo aeropuerto portugués de Montijo puede beneficiar al corredor ferroviario del sudoeste ibérico?

El Gobierno de Portugal, y la sociedad portuguesa en general, no están demandando todavía la alta velocidad, pues no está muy asumida su demanda y entienden que los costes de pasar el Tajo pueden ser demasiado altos. Por eso creemos que primero hay que general cuanto antes la demanda; en el año 2021 podría empezar a funcionar un tren entre Lisboa y Madrid por la Linha do Leste, y en el 2024 por las nuevas vías que se están construyendo entre Évora y Elvas en el Corredor Internacional Sul. Eso permitirá emanar y visualizar la demanda y la necesidad. Por otra parte, si se construye definitivamente el nuevo aeropuerto en Montijo, o en Alcochete, confiamos que habrá una conexión muy fluida entre el aeropuerto y el centro de Lisboa, y podría valorarse el final de esta línea de AVE en el nuevo aeropuerto, en el sur del Tajo evitando en una primera fase un puente para el AVE. Eso podría permitir que en la próxima década estuviesen las capitales ibéricas conectadas como indica la UE.

El día 16 junio participas en el primer encuentro virtual de expertos sobre “El hidrógeno como vector de desarrollo socioeconómico el sudoeste ibérico”. ¿Qué objetivos inmediatos se pueden plantear con tecnología de hidrógeno?

El Sudoeste Ibérico es uno de los espacios medioambientalmente más importantes de Europa y probablemente del mundo. Hoy día puede presumir de ser un territorio sumidero de CO2 y debe hacer de esta característica su marca. Además del turismo y agroalimentación, uno de sus potenciales más evidentes es la energía y en muy poco tiempo debe ser un referente de energías renovables. Tenemos sol, agua y superficies disponibles, un cóctel magnífico para las nuevas energías. El mayor problema de la energía solar es el almacenamiento, y el hidrógeno es un vector ideal para el almacenamiento y transportes. Y tenemos los recursos necesarios. Está prevista una gran industria de hidrógeno en Sines, lo que puede generar un gran polo de referencia. pero queremos ir más allá y plantear a la sociedad retos para su producción y su uso. Entre los inmediatos, proponemos distintos proyectos piloto de movilidad con hidrógeno, que ya existen en otros lugares: vehículos, trenes, aviones o barcos. Una propuesta para empezar sería la conexión de Entroncamento con Puertollano, y eso permitiría de manera inmediata conectar Lisboa con Madrid, todo el trayecto mediante electricidad. Pero hay muchos otros usos. El hidrógeno puede ser uno de los principales símbolos de una nueva era. Y desde el sudoeste ibérico deberíamos sumarnos a esta revolución.

Has participado de la primera reunión preparatoria de la iniciativa de EL TRAPEZIO de organizar un Foro Cívico Ibérico durante la próxima Cumbre Ibérica de Guarda. ¿Cuál es tu visión sobre esta iniciativa y sobre las expectativas de la próxima Cumbre Ibérica?

Creo que se puede calificar de un hecho histórico. Reunirse tan diferentes perfiles e intereses con el objetivo común de que los dos países ibéricos se dejen de dar las espaldas es muy importante. Y sobre todo que dejemos de hablar y empecemos a actuar. En la teoría es fácil estar de acuerdo, pero hay que ir dando pasos contundentes que beneficien a la sociedad. Somos dos pueblos hermanos que tenemos cada uno nuestra personalidad y que tenemos que respetarnos. Parece mentira que tantos años no nos conozcamos y nos respetemos como cada uno merece. Ha habido demasiados intereses a lo largo de siglos para que nos miremos con recelo y desconfianza, y tenemos que ir ganado la confianza y el conocimiento. Y para ello tenemos que ir cosiendo la frontera, ir creando infraestructuras de comunicaciones e ir abordando proyectos conjuntos. Creo que pocos proyectos nos podrían impulsar más a estrechar lazos que ser los anfitriones conjuntamente del Mundial de 2030, y que consiguiésemos una candidatura conjunta de Lisboa y Madrid para organizar las Olimpiadas del 2032. Estos dos retos nos obligarían a crear las infraestructuras de conexiones en red y evidenciar que juntos somos una referencia mundial.