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Los programas de cooperación, promovidos y financiados por la Unión Europea, han fortalecido la conciencia colectiva en las localidades que conforman las Eurociudades, hasta el punto de no ser posible explicar el comercio, la gastronomía, la cultura, el ocio, las dinámicas sociales o las estructuras productivas de estas sin entender las mecánicas de interacción existentes entre la totalidad de núcleos poblacionales que las forman. Un Eurociudadano de La Raya Ibérica cuando se mueve entre las localidades que conforman uno de estos espacios no siente que cambie de localidad, tampoco percibe la existencia de una frontera, simplemente se traslada a otra localización del espacio que habita.

En este contexto, setenta años después de la Declaración de Schuman y coincidiendo con el veinticinco aniversario del Tratado de Schengen (26 de marzo de 2020), como consecuencia de la Crisis del Covid 19 se cierran las fronteras, sin atender a la excepcionalidad que supone el carácter de Eurociudad, figura promovida desde la propia Unión Europea y desde los Estados que la componen desde hace décadas. Además, los planes de desescalada no contemplan una hoja de ruta que permita eliminar las incertidumbres que existen en torno a la regularización del tránsito entre las localidades.

En la práctica, el cierre de fronteras equivale a haber levantado muros entre barrios de una misma unidad poblacional. El estatus actual afecta a relaciones familiares, a proyectos sociales, a iniciativas empresariales interdependientes y a las dinámicas económicas a escala local que dibujan el día a día de una Eurociudad. Pero lo que puede resultar aún más impactante es el efecto que esta situación, de prolongarse en el tiempo, puede provocar sobre la confianza mutua. Este es el principal efecto que hay que tratar de evitar, ya que, de romperse, será imposible recuperar las dinámicas pre-covid.

Desde el punto de vista económico, el cierre de frontera genera un factor de impacto añadido a la grave situación derivada del confinamiento decretado en ambos países que, aunque exista la opción de ir avanzando en la recuperación de la actividad económica, en las Eurociudades de la frontera Hispano-Lusa, las dinámicas existentes requieren del flujo de la ciudadanía entre las unidades poblacionales que componen la Eurociudad, al margen del lado de La Raya que estas ocupen. Sectores de actividad claves en espacios fronterizos como la hostelería, el comercio, la cultura o el ocio, precisan del tránsito transfronterizo para alcanzar su viabilidad, al margen de las condiciones que hayan de asumir los negocios para adaptarse a un escenario pos-covid.

REIVINDICACIONES DE LAS EUROCIUDADES DE LA FRONTERA HISPANO LUSA

Partiendo de las premisas anteriormente expuestas, los representantes de las Eurociudades de la frontera Hispano-Lusa, elevan las siguientes reivindicaciones:

– Proceder a la apertura de pasos fronterizos o, en su caso, decretar la libre circulación de la ciudadanía de las Eurociudades de la frontera Hispano-Lusa entre los núcleos poblacionales que conforman cada una de ellas.

– Establecer un protocolo específico para la frontera Hispano-Lusa, en función de las fases de desescalada en la que estén inmersos los territorios, que otorgue a la ciudadanía, al margen de su país de residencia, similares garantías jurídicas y de control de salud pública.

– Reconocer el estatus de “Eurociudad” en ambos Estados con el fin de definir un protocolo de actuación ante situaciones de crisis donde se considere la singularidad de estos espacios fronterizos que posibilite establecer medidas específicas para las localidades que las conforman.

– Solicitar vías de financiación a la Unión Europea y a los Estados, bien a través del Programa Operativo de Cooperación Transfronteriza España-Portugal 2014-2020 o mediante la constitución de ITIs (Inversiones Territoriales Integradas) transfronterizas para paliar el impacto económico producido por la crisis del COVID-19 y dar apoyo a los agentes locales y económicos de las Eurociudades.

– Contemplar un Plan de Recuperación de los Espacios Fronterizos basado en la proyección de las Eurociudades como conurbaciones urbanas transfronterizas seguras, alejadas de los centros de contagio y que apuestan, de forma conjunta, por la seguridad, la salud y el bienestar en sus ofertas comercial, gastronómica, cultural, turística y en los sistemas de producción.

– Promover campañas de sensibilización y comunicación a escala ciudadana orientadas a restablecer los lazos de confianza y a potenciar la cultura de cooperación que existía en el ámbito social y empresarial en las Eurociudades con anterioridad al cierre de la frontera.

LAS SIETE EUROCIUDADES IBÉRICAS FIRMANTES DEL MANIFIESTO

 1) Eurociudad Cerveira-Tomiño (Dña. Sandra González Álvarez – Alcaldesa de Tomiño. Dr. Fernando Nogueira – Presidente Câmara Municipal de Vila Nova de Cerveira); 2) Eurociudad Tui-Valença (Enrique Cabaleiro González – Alcalde de Tui. Dr. Manuel Rodrigues Lopes – Presidente Câmara Municipal de Municipal de Valença); 3) Eurociudad Salvaterra de Miño-Monção (Dña. Marta Valcárcel Gómez – Alcaldesa de SalvaIerra de Miño. Dr. Antonio Barbosa – Presidente Câmara Municipal de Monção); 4) Eurociudad Chaves-Verín (Dr. Nuno Vaz – Presidente Câmara Municipal de Chaves. Gerardo Seoane Fidalgo – Alcalde de Verín); 5) Eurociudad Ciudad Rodrigo-Fuentes de Oñoro-Almeida (Marcos Iglesias Caridad – Alcalde de Ciudad Rodrigo. Isidoro J. Alanís Marcos – Alcalde de Fuentes de Oñoro. Dr. António Machado – Presidente Câmara Municipal de Almeida); 6) Eurociudad Badajoz-Elvas-Campo Maior (Francisco Javier Fragoso Marenez – Alcalde de Badajoz. Dr. Nuno Mocinha – Presidente Câmara Municipal de Elvas. Dr. João Muacho – Presidente Câmara Municipal de Campo Maior. 7) Eurociudad do Guadiana: Ayamonte-Vila Real de Santo Antonio-Castro Marim (Dña. Natalia Santos Mena – Alcaldesa de Ayamonte. Dra. Maria da Conceição Cipriano Cabrita – Presidente Câmara Municipal de Vila Real de Santo Antonio. Dr. Francisco Augusto Caimoto Amaral – Presidente Câmara Municipal de Castro Marim).