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Durante las jornadas de promoción del turismo de frontera, que tuvieron lugar los días 6 y 7 de marzo en la sede de la Eurociudad Chaves-Verín, EL TRAPEZIO aprovechó la oportunidad para realizar la siguiente entrevista a José Couto, presidente del Conselho Empresarial do Centro de Portugal (Câmara de Comércio e Indústria do Centro) y vicepresidente de la Red Ibérica de Entidades Transfronterizas (RIET).

A lo largo de la entrevista, José Couto desgrana los retos de la RIET, inmersa en un periodo de reflexión. La red ibérica fue constituida en 2009 por organizaciones empresariales, administrativas y educativas de la Raya, con la aspiración de representar a toda la comunidad transfronteriza, ante los Gobiernos de España y Portugal, y la Unión Europea.

Para el vicepresidente de la RIET es necesario cambiar la mentalidad empresarial a ambos lados de la frontera, en el sentido de superar una estrecha visión competitiva por un mercado pequeño, para dar lugar a una nueva visión que junte empresas de ambos lados para competir por mercados globales. Por otro lado, el líder empresarial portugués subraya el valor agregado de la oferta de turismo de naturaleza (parques naturales), existente a ambos lados y a lo largo de toda la Raya. También considera muy importante desburocratizar la movilidad de los trabajadores transfronterizos y espera que la próxima cumbre ibérica no se quede en bonitas palabras.

 

EL TRAPEZIO.- Usted es vicepresidente de la Red Ibérica de Entidades Transfronterizas. Ahora esta red vive un período de reflexión; de asumir nuevos desafíos; de reinventarse. ¿Qué retos tiene por delante?

JOSÉ COUTO.- Tras varios años de trabajo, nos hemos dado cuenta de que, más que construir proyectos que la RIET pueda desarrollar, lo importante es que los proyectos se lleven a cabo por las entidades de ambos países, pero que lo hagan en asociación. Eso es esencial.

También es importante darse cuenta de que la RIET tiene un diseño amplio; de pensamiento; de construir opinión, y de poder transmitir esa información, tanto a sus asociados, como a agentes que están cerca de la frontera, pero también al poder nacional, regional e incluso local de los dos países. Ser un lobby de las políticas que creemos adecuadas para la frontera. Y, la primera cuestión que surge aquí, es que la frontera no puede ser entendida como una zona dividida.

Viviendo juntos; en unión, y pensando juntos, conseguiríamos atraer beneficios para la región, que serían disfrutados a ambos lados. No importa que una inversión esté en un lado de la frontera o en el otro. Probablemente sea destacable en términos del PIB y de la macroeconomía, pero lo que importa es que, a ambos lados, los trabajadores puedan llevar a cabo su actividad en las empresas que se instalen aquí. Pero, para trabajar en estos lugares hay que simplificar los trámites, de tal modo que un trabajador pueda cruzar la frontera todos los días e ir a trabajar, y que eso no sea un impedimento. Es en este contexto, en el que hemos estado reflexionando, pero también están las cuestiones de seguridad de los territorios. El ejemplo de los incendios es ilustrativo, pero hay otros temas que hay que explorar.

Estos proyectos, que se pueden materializar en la península ibérica, y aquí, en la frontera, plantean algunos problemas, ya que creemos que estos hoy están anticuados por la forma en la que se presentan. No podemos tener como base, para competir por ese proyecto, la población de ambos lados. Tenemos que cambiar de perspectiva. Hemos de darnos cuenta de que este es un territorio arrinconado, y debemos mirarlo desde el sentido de traer valor agregado; de construir oferta, y eso es lo determinante. El Tratado de Valencia, con toda seguridad, está alejado de la realidad, por lo que estamos trabajando para demostrar que esto es un hecho, y que valdría la pena que nuestros gobiernos nos miren de forma constructiva, para que los proyectos evolucionen adaptándose a la situación actual de los ciudadanos de los dos países.

 

EL TRAPEZIO.- En este sentido, ¿qué cree que falta a nivel institucional?; ¿cree que falta voluntad política; ¿creatividad?… ¿Qué faltaría para mejorar la cooperación transfronteriza? Recuerdo que hace poco el alcalde de Oporto lanzó la idea del Iberolux, y la defendió como una estrategia conjunta. Sé que el Gobierno portugués va a proponer al Gobierno español una estrategia de desarrollo transfronterizo en la próxima Cumbre Ibérica, que va a ser en Guarda, un territorio donde usted también representa a los empresarios. En este marco de debate, donde a menudo se dicen palabras positivas, pero no se ponen en práctica, ¿qué queda por hacer para que finalmente se empiece a actuar?

 JOSÉ COUTO.- En la RIET, esta estrategia transfronteriza la vemos con cierta expectativa, por supuesto. Cualquier propuesta que se haga para el territorio es bienvenida. No sé si esta será la propuesta final, pero podemos hablar de otras propuestas.

Lo que no queremos es que la Cumbre de Guarda sea un flop [fracaso], como lo fue la otra Cumbre, cuando se anunció que se iban a abordar los asuntos transfronterizos, pero en la realidad no se trataron. Si vamos a ocuparnos de este tipo de asuntos, y si vamos a tener una agenda de este tipo, vamos a ver lo que es o no prioritario en este momento.

Nos preocupa que todo se quede únicamente en palabras. La región del Minho y la región de Galicia han hecho un trabajo conjunto muy interesante, y que hoy supera, incluso, a las acciones de los propios alcaldes, ya que actualmente existe una asociación enorme entre los empresarios de ambos lados de la frontera.

Hay una población que circula entre las dos regiones para trabajar. Eso es muy positivo. Este es un ejemplo importante de lo que tenemos que hacer en otras regiones. Es verdad que, cuando vamos a la región del Alentejo o la del Algarve, vemos que tienen condiciones completamente diferentes, pero sabemos dónde queremos llegar.

Hay que hacer hablar a la gente. Partir de una idea preconcebida no es lo mejor. Sabemos a dónde queremos llegar; sabemos cómo hacer que la gente hable, y urge que este camino se haga.

Cada vez desperdiciamos más tiempo, y las alianzas entre empresas jóvenes son difíciles. Hay un mercado potencial que se pierde, porque – en lugar de competir en mercados pequeños – podríamos unir a esas empresas que tienen objetivos, tecnologías y conocimientos. En lugar de competir, podríamos convertirlas en empresas de cierto tamaño, y adentrarnos en un mercado global. Esto puede hacerse desde nuestras regiones.

Desarrollar un conjunto de infraestructuras y aprovechar las que ya tenemos aquí pueden parecer pasos pequeños, pero son pasos muy grandes. Un ejemplo, la industria del automóvil. España es el segundo país que más produce automóviles en Europa, y tiene una industria automovilística muy fuerte. Portugal también tiene una industria del automóvil potente, con gran representación y peso en el PIB portugués. Fomentar esta integración de las industrias; estudiar las cuestiones de logística, y acercar a estas empresas sería interesante. Este es un ejemplo que se puede trasladar a otros sectores…

 

EL TRAPEZIO.- Uniendo este tema con el evento de hoy [6 de marzo], de turismo fronterizo, y con la proyección del turismo en el conjunto de la Raya… Aquí, con el ejemplo de Chaves-Verín, ¿qué conclusiones y qué ideas se pueden sacar de este evento?

 JOSÉ COUTO.- Hace dos años la RIET presentó un estudio en el que se percibía que, desde el Algarve a Vigo, se podía «coser» la frontera; pasar de un lado a otro por los parques nacionales, y que eso era algo que nunca habíamos entendido. Era posible viajar de un lado a otro de la frontera, siempre con una oferta de naturaleza.

Por último, hay que dar a conocer esto a los consumidores, y darles las condiciones para quedarse. Tenemos una oferta lo suficientemente amplia para poder acoger varios tipos de segmentos. Esto es algo que no habíamos entendido, y que era importante reflexionar.

Todo ello representa una oferta importante, ya que ya no se venden viajes sólo a nivel local, o regional, sino también promoviendo una región más amplia, como son, por ejemplo, las invasiones francesas, que pasaron por España. También tenemos el cruce de fronteras importantes, que podemos aprovechar desde una perspectiva cultural e histórica, basándonos en lo que sucedió en aquella época.

Estos son dos ejemplos del potencial que existe en la región, ya que, a pesar de que hemos estado viviendo mucho tiempo de espaldas, a veces para bien o para mal, nos habría ido mejor si nos hubiésemos mirado de frente.

En este contexto, tenemos una gran oportunidad. Tenemos que desarrollar modelos que generen una oferta más diversa que la que hacen otros países, y eso es muy importante. Creo que los empresarios de un lado y del otro tendrán grandes ventajas al trabajar juntos en la elaboración de sus ofertas.