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Hemos tenido la oportunidad de entrevistar a Xosé Carlos Morell, empresario gallego y secretario general de la, recientemente creada, Asociación Impulsora de la Casa de la Lusofonía en Ourense.

¿Cómo nace la idea de crear la Asociación?

Es una idea que ya viene de atrás. Hace unos años el entonces senador por Ourense Luis García-Mañá envió un escrito al Ministerio de Exteriores proponiendo la creación de una Casa de la Lusofonía,  al estilo de otras existentes, como Casa de América en Madrid, Casa Asia en Barcelona y Madrid o Casa Mediterráneo en Alicante. Es una idea que también ha sido defendida por el conocido ensayista Xulio Ríos Paredes. Se trata ahora de institucionalizar el proyecto y reunir los apoyos del Estado y que la Casa se quede en Ourense.

¿Qué aportaría una ciudad como Ourense al desarrollo de Casa de la Lusofonía?

Ourense posee muchas cualidades, está situada estratégicamente, siendo la puerta de entrada natural a Galicia, disponiendo del paso de la autopista que da acceso al eje del litoral Ferrol-La Coruña-Vigo-Tui. Es la provincia con más kilómetros de frontera con Portugal y un puente natural de conexión entre Galicia y el resto de España y la lusofonía.

No disponer de una Casa de la Lusofonía a estas alturas del siglo XXI, ¿puede considerarse una anomalía?

En este tipo de proyectos una cuestión que no ha de faltar es la paciencia. ¿Tenía que existir la Casa de la Lusofonía, antes que otras? Pienso que sí, pero no se trata de entrar en polémicas. Prefiero pensar que “más vale tarde que nunca” y en propiciar el consenso.

¿Con qué apoyos cuentan para hacer realidad este proyecto?

Somos nuevos en esto. En el poco tiempo que llevamos en funcionamiento, hemos establecido contactos a través de reuniones con los grupos políticos españoles, tanto con los que cuentan con representación parlamentaria, como algunos que no. La disposición mostrada por todos ellos ha sido muy positiva y de total apoyo. Creemos que para que salga el proyecto adelante es necesario el consenso de los principales grupos políticos.

¿Conoce el Gobierno portugués el proyecto?

Lo conoce de facto a través de contactos personales, pero no manera oficial. La pandemia de la Covid está retrasando algunas de las actuaciones que teníamos previstas. Antes de nada, es bueno que exista el clima político que suponga el mayor consenso posible.

¿La Casa de la Lusofonía es, pues, una idea de consenso?

Nosotros somos empresarios y pensamos que las buenas ideas tienen que ser compartidas por todos. El apoyo afectivo de Portugal da más solidez a la idea.

¿Ya hay alguna idea del edificio que podría albergar la futura Casa de la Lusofonía en Ourense?

Sí, ya la hay, aunque no tenemos ideas predefinidas. El edificio podría ser el que actualmente ocupa un cuartel en el centro de Ourense, por lo que el Ministerio de Defensa tendría que estar en el acuerdo.

En relación al presupuesto necesario, ¿tienen alguna estimación al respecto?

Sabemos que la situación económica es mala. Somos empresarios y somos conscientes de los números. Conociendo el presupuesto de otras casas… el retorno de la inversión necesaria estimamos que será muy rápido y tendrá un buen beneficio para Galicia y toda España.