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La península ibérica se postula como planta de gasificación y retaguardia política y económica de Europa

El gas argelino no podrá ser dirigido a Europa porque no cubre las necesidades ibéricas, ni existe de momento un gaseoducto transpirenaico con suficiente capacidad

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El debate sobre el gas en Europa ha pasado de ser un problema de alza de precios, que afectaba al coste de vida, a ser un problema de posible estrangulamiento de suministro. Dada la escalada económica de la Unión Europea contra Putin, se supone que antes de que el ruso utilice armas nucleares, cerrará el grifo del gas, del que depende Alemania, aunque hay que decir que Rusia gana mucho dinero por esa exportación y se juega su credibilidad como proveedor si opta por un castigo de ese tipo. Según la comisaria de energía de la UE, las reservas alemanas de gas son suficientes para el resto del invierno. El caso de Francia no es igual que el de Alemania porque depende del gas noruego. Sin embargo, el caso más singular es el de la península ibérica que no cuenta con Rusia entre sus principales proveedores. La dependencia ibérica es con Argelia.

Es por ello que, España y Portugal, se configuran como un destino fiable para las industrias alemanas que quieran seguridad energética y cuya deslocalización no sea muy complicada. El reto ibérico se concentra en cuidar al máximo las relaciones con Argelia, que son buenas, también por la acción de la exministra Arancha González, defenestrada por la ayuda humanitaria al jefe del Frente Polisario. Argelia no tiene malas relaciones con Rusia, lo que nos da cierta seguridad de que los rusos no hagan sabotaje. No obstante, convendría una vigilancia permanente y protección de ese gaseoducto.

Límites de suministro del gas argelino

Todavía estamos lejos de que Argelia pueda suministrar suficiente gas como para exportar más allá de los Pirineos. La propiedad del gaseoducto entre Argelia y Almería es de un 49% de capital privado español y 51% del Gobierno argelino. Además, no existe un gaseoducto de gran capacidad en los Pirineos. Y, por otro lado, probablemente se necesite construir un nuevo gaseoducto entre África y España, o convencer a Argelia para que reabra el que pasa por Marruecos y cruza el Estrecho de Gibraltar.

Según France24h, Sonatrach, el gigante petrolero estatal argelino, anunció a principios de este año que invertiría 40.000 millones de dólares entre 2022 y 2026 en exploración, producción y refinado de gas. Thierry Bros, profesor de Sciences Po y experto en energía, afirma que “Argelia es un caso especial, ya que está bastante cerca de las fronteras de la UE, por lo que se podría imaginar que podría complementar el gas ruso, ya que ya suministra gas a varios países de Europa, especialmente a España, Portugal e Italia”, prosigue el experto. “Pero en la práctica, hay un problema, ya que Argelia necesita mucho gas para su propio consumo, y como hasta ahora no ha realizado las inversiones necesarias, los volúmenes disponibles para la exportación son bastante limitados como para pretender sustituir el gas ruso”.

Hasni Abidi, director del Centro de Estudios e Investigación sobre el Mundo Árabe y Mediterráneo de Ginebra (Suiza), está de acuerdo: la capacidad argelina de “exportación no es escalable, y actualmente es muy difícil, si no imposible, que Argelia pueda suplir el gas ruso por sí sola, en caso de agravamiento de la crisis y de vacío dejado por Moscú”.

7 plantas regasificadoras ibéricas

Además del gas argelino, Iberia tiene 7 terminales portuarios, que son plantas regasificadoras, que extraen del barco metanero el Gas Natural Licuado (GNL) y lo transforman en gas natural, conectándolo a la red de gaseoductos. Hay 1 en Sines (Portugal) y 6 en España, la cifra más alta de todos los Estados miembros, lo que representa más de un tercio de la capacidad de almacenamiento total de la UE. El primer ministro portugués, António Costa, ha afirmado que el puerto portugués de aguas profundas de Sines, el más cercano a Estados Unidos, “tiene la infraestructura necesaria para acoger y exportar gas natural a Europa”. Costa ha dicho en una conferencia de prensa que esto permitiría importar energía de Estados Unidos y África.

Sobre el Midcat, el gaseoducto transpirenaico, hay dudas sobre su rentabilidad interna, aunque puede que se imponga por necesidad geopolítica a través de una inversión europea. Para España y Portugal puede suponer convertirse en una plataforma de suministro de gas para el centro y norte de Europa. Es decir, convertirnos en intermediarios comerciales de ese gas, que, por otro lado, no producimos. Jorge Morales, director de Próxima Energía, ha explicado para la COPE que el Midcat “se descartó por la poca rentabilidad que tenía la operación”. Y es que, como subraya, al final es “un problema de rentabilidad. Construir un gasoducto de este tipo llevaría 10 años y lo que estamos haciendo todos es consumir menos gas”, ha destacado. Mientras, Sanz recuerda que por parte de Francia tampoco interesaba la creación del gasoducto: “Para crear un conducto que cruce el Pirineos prefieren que el gas vaya hasta la planta regasificadora de Marsella”. Morales, por su parte, señala que el único interesado en la obra siempre ha sido, y exclusivamente, la empresa constructora, Enagás. “Francia siempre ha jugado a reducir las interconexiones y le interesa vender, no comprar”.

Según el periodista de La Vanguardia, Enric Juliana, “las conexiones transfronterizas con Francia son débiles. No existe un Iberian Stream con capacidad para 55 bcm de gas (55.000 millones de metros cúbicos al año). Existen dos conexiones a través del País Vasco y Navarra que suman 7 bcm. El Midcat, la proyectada conexión desde Cataluña, aportaría, como mínimo, otros 7 bcm”. Y agrega que el gasoducto también puede servir para el hidrógeno verde, una idea que también apoya el presidente del Gobierno de España, como así lo ha manifestado en una entrevista para TVE. Por otro lado, hay que valorar que un gasoducto puede ser de ida y vuelta o tener dos direcciones, lo que puede ayudar a solventar problemas futuros de suministro con Argelia, que de momento no se atisban.

Oportunidad para España y Portugal

El efecto de la guerra y el efecto bumerán de las sanciones parece que va a afectar más en el norte que en un sur de Europa que se sitúa en su retaguardia. En el contexto de este tsumani de inseguridad, si los Gobiernos de España y Portugal son hábiles, la Península puede salir relativamente beneficiada. Además de poder atraer empresas del centro y norte de Europa, algunas instituciones de Bruselas pueden trasladarse a Madrid o Lisboa para mayor seguridad, recuperando la vieja visión de Camões de la Península como cabeza de Europa.

Es evidente que la debilidad del norte de Europa puede ser una oportunidad para que el sur asuma más cuotas de poder en la UE y adquirir más centralidad económica. Y, como siempre reafirmamos en EL TRAPEZIO, tenemos una opción complementaria -y en paralelo- (que no debemos menospreciar) de reforzar los vínculos con los países iberoamericanos e iberófonos para compensar los shocks económicos y fortalecer los lazos de solidaridad y apoyo mutuo.

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