Pedro Sánchez reivindica a Saramago para honrarlo «en un tiempo de esperanza»

El encuentro ha tenido lugar en la biblioteca de 'A Casa' del premio Nobel de literatura, con motivo de la presentación de los actos para la celebración del centenario de su nacimiento

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Sánchez ha participado este miércoles en A Casa, la residencia de Saramago en Lanzarote, en el acto de presentación de la programación de su centenario, con un mensaje en el que ha remarcado que al autor del «Ensayo sobre la ceguera» no solo hay que recordarlo, sino que, fundamentalmente, hay que «reivindicarlo».

El presidente español ha citado al escritor iberista («las energías vuelven cuando la esperanza vuelve») para subrayar la esperanza que percibe en los signos de recuperación de la economía española y, sobre todo, en los progresos de la campaña de vacunación, así como para enfatizar el valor que tienen para una sociedad cada vez más concienciada por la justicia social y los riesgos del cambio climático.

«He hablado con optimismo sobre la vacunación y la recuperación… y puede resultar extraño en esta casa, en la casa de un reputado pesimista. Sin embargo, quizás esa idea de Saramago no sea tan cierta como parece, porque fue, a fin de cuentas, un hombre lleno de energía, lleno de bondad. Y eso, siguiendo su propia frase, es una señal indudable de esperanza», ha añadido.

Pedro Sánchez ha asegurado que, releyendo la obra de Saramago, visitando de nuevo su casa, tiene «la impresión» de que el escritor no era tan pesimista como se lo ha descrito, sino que en realidad era un «gran impaciente», alguien al que llenaba de «impaciencia y desasosiego» ver que no llegaba esa «sociedad más libre, más cohesionada, construida sobre fundamentos profundamente humanos» que ansiaba.

Por eso ha considerado que, «ahora que las energías vuelven, porque la esperanza nunca se perdió del todo», se puede honrar la memoria de José Saramago trabajando por aprovechar «un tiempo de cambio», sin conformarse con «volver al punto de partida», y por contribuir a que esa sociedad que «soñaba» esté cada vez más cerca.

«Lanzarote no es mi tierra, pero es tierra mía», escribió un día Saramago, cuya obra quedó profundamente marcada por la isla. Esta, por boca de la presidenta del Cabildo, Dolores Corujo, le ha devuelto el cumplido doce años después de su muerte: «José Saramago no es nuestro hijo, pero es hijo nuestro».

Pilar del Río, viuda del escritor y presidenta de la fundación, ha incidido en ese mensaje, al recitar, emocionada, un poema escrito 30 años antes de que se mudara a Lanzarote, «Una isla apenas habitada», cuyos versos le sugieren que José Saramago ya estaba destinado a vivir en este rincón del Atlántico.

«Decía José Saramago que si prestamos atención a las cosas pequeñas, acabaremos entendiendo las grandes», ha continuado Del Río, convencida que no hay nada más oportuno que celebrar una parte fundamental de su centenario en Lanzarote y recordar lo que el escritor significa tanto para Portugal como para España.

Sin llegar a avanzar ningún acto concreto, ha anunciado que el centenario contará con recitales, conciertos, publicaciones, exposiciones, pero, sobre todo, con una idea en la que ha querido hacer énfasis: la reivindicación de la cultura; esa cultura, ha añadido, que ayudó a tantos durante los meses de confinamiento y que ahora necesita que la sociedad no la relegue de nuevo.

El presidente de Canarias, Ángel Víctor Torres, ha coincidido con Sánchez en evocar la «conciencia social y ambiental» de Saramago y que, a su juicio, le conecta con el legado de César Manrique. «Saramago era un escritor de origen portugués, pero de corazón conejero, canario, español», ha aseverado.

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