Portugal anuncia que enviará militares a Mozambique para entrenar al Ejército ante la amenaza yihadista

Augusto Santos Silva ha resaltado que las autoridades portuguesas han enviado a la ciudad de Pemba un equipo liderado por el cónsul de Maputo

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El Gobierno de Portugal ha anunciado este martes que enviará 60 militares a Mozambique para ayudar a las fuerzas mozambiqueñas en tareas de formación y entrenamiento, ante el aumento de la amenaza yihadista en la provincia de Cabo Delgado, situada en el norte del país y escenario de un aumento de la inseguridad durante los últimos años. El ministro de Exteriores portugués, Augusto Santos Silva, ha descartado en declaraciones concedidas a la cadena de televisión RTP el envío de tropas sobre el terreno para hacer frente a los terroristas y ha argüido que eso sólo puede tener lugar a petición de Mozambique, que aún no ha formulado una solicitud en este sentido.

Asimismo, el ministro ha resaltado que las autoridades portuguesas han enviado a la ciudad de Pemba un equipo liderado por el cónsul general en la capital de Mozambique, Maputo, para atender las necesidades de los ciudadanos del país europeo. Fuentes diplomáticas portuguesas han trasladado este mismo martes a Europa Press que hay trabajos «en marcha» con el objetivo de «preparar un aumento de la cooperación europea (con Mozambique) en el plano de la seguridad, posiblemente a través de equipamiento y apoyo al entrenamiento».

El ministro de Defensa de Portugal, Joao Cravinho, planteó en enero la posibilidad de una misión militar de la Unión Europea (UE) que alivie la crisis de seguridad e hizo hincapié en que los Veintisiete jueguen un papel para mitigar la grave crisis de seguridad y humanitaria que vive Mozambique. Portugal ejerce desde enero la Presidencia rotatoria de la UE y ha puesto el foco en aumentar la relación política con Africa. Con este fin, Lisboa piensa que las misiones militares de la UE en el continente deben servir para impulsar la sintonía política con los países africanos.

En otro orden de cosas, Santos Silva ha detallado que un portugués herido en el ataque lanzado la semana pasada por Estado Islámico en Africa Central (ISCA) contra la localidad de Palma ha sido trasladado a la ciudad sudafricana de Johanesburgo para recibir atención médica. ISCA reclamó el lunes la autoría del ataque, lanzado el 24 de marzo, y aseguró que controla la localidad y que los combates se han saldado con más de 50 muertos entre las filas mozambiqueñas, incluidos «cristianos» y «cruzados», en aparente referencia a civiles y militares.

Según las informaciones recogidas por el portal de noticias Carta de Mozambique, las fuerzas mozambiqueñas lanzaron el lunes una ofensiva en la zona con apoyo de empresas militares privadas que operan en la zona, entre ellas la sudafricana Dyck Advisor Group. La cifra de víctimas y desaparecidos sigue siendo una incógnita, ya que las comunicaciones con Palma están interrumpidas. También se sabe que miles de civiles han huido hacia zonas de mayor vegetación o han intentado alcanzar Afungi, a seis kilómetros de Palma, donde la petrolera Total tiene unas instalaciones.

VARIAS AGENCIAS DE LA ONU EXPRESAN SU PREOCUPACION

Por su parte, el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) ha expresado su «alarma» por los «sucesos trágicos» en Palma y ha agregado que «si bien la información verificada es escasa y Palma está totalmente incomunicada, muchos hombres, mujeres y niños han huido de sus casas y han buscado refugio en zonas de matorrales». «Otros han abandonado Palma, intentando lograr seguridad en otras zonas. Decenas han muerto durante los ataques», ha dicho Andrej Mahecic, uno de los portavoces del organismo, que ha expresado la «profunda preocupación» de ACNUR por la violencia contra los civiles en Palma, donde hay además numerosos desplazados internos.

En este sentido, ha resaltado que más de cien desplazados llegaron el domingo en barco a Pemba, mientras que 40 de ellos fueron evacuados el lunes en avión a esta ciudad en aviones de la ONU. «Muchos son mujeres y niños, la mayoría de los cuales están traumatizados y exhaustos», ha explicado. Mahecic ha hecho hincapié en que «hay informaciones sobre gente intentando cruzar la frontera hacia Tanzania», si bien algunos de ellos habrían tenido que dar marcha atrás por la dificultad de cruzar el río que delimita la frontera entre ambos países.

Por último, ha recordado que más de 43.000 personas estaban ya desplazadas en la zona de Palma a causa de los ataques previos en Cabo Delgado, que ha presenciado el desplazamiento de alrededor de 670.000 personas, junto a las provincias de Nampula y Niassa, desde el estallido del conflicto. Mientras, la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) ha señalado que la situación en Palma es «extremadamente preocupante» y también se ha referido al desplazamiento de «miles» de personas a pie, en barco o por carretera para alojarse en destinos más seguros.

En este sentido, ha recordado que la escalada de violencia en la zona se produce en un momento en el que 1,3 millones de personas ya necesitaban ayuda humanitaria y protección en Cabo Delgado y las provincias vecinas de Niassa y Nampula. Además, ha trasladado que se han desplegado equipos humanitarios para ayudar a las personas que huyen del conflicto, mientras que el Servicio Aéreo Humanitario de Naciones Unidas (UNHAS, por sus siglas en inglés) también presta su ayuda para evacuar a las personas más vulnerables.

Por otro lado, el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) ha informado de que sus equipos recibieron el lunes a los niños evacuados por la ONU desde Afungi a Pemba. «Había al menos siete niños en ese avión que estaban completamente solos», ha dicho la portavoz de UNICEF Marixie Mercado desde Pemba, antes de recalcar que «todos están desorientados y asustados» y «muchos habían pasado días escondidos en el monte sin comida ni agua».

Así, ha relatado que «se dieron algunas escenas terribles». «A una niña herida, de unos cinco años, la sacaron del avión gimiendo de dolor. No podemos confirmar su edad, porque estaba tan traumatizada que todo lo que pudo decir fue su nombre», ha explicado, recalcando que las autoridades locales hacen «todo lo posible» para atender en el Hospital Provincial de Pemba a los niños heridos. «Ya sabemos que vendrán más niños. No sabemos cuántos. Pero, junto con las autoridades locales, nos estamos preparando para recibirles en Pemba y en otras partes de la provincia donde sabemos que es probable que vayan», ha garantizado. «Necesitarán absolutamente todo: protección, nutrición, atención médica y alguien que los escuche y les brinde apoyo psicosocial. Los niños no acompañados deben reunirse con sus familias», ha agregado.

Ya había aproximadamente 350.000 niños desplazados por el conflicto armado en Cabo Delgado, incluso antes de Palma. «Ya era una crisis aguda», ha destacado, mencionando también un brote de cólera activo y la COVID-19. «Desde 2019 estas personas han sufrido una conmoción tras otra, incluyendo ciclones y desastres climáticos extremos. Ahora que el mundo dirige la mirada a lo ocurrido en Palma, el llamamiento de UNICEF para todos es: no se olviden de los niños de Cabo Delgado», ha remachado Mercado.

También la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), que presta ayuda sobre el terreno, ha trasladado su preocupación por la situación y su director general, António Vitorino, ha denunciado «en los términos más enérgicos posibles» los «censurables» ataques contra civiles. La provincia de Cabo Delgado es escenario desde octubre de 2017 de ataques obra de milicianos islamistas conocidos como Al Shabaab, sin relación con el grupo homónimo que opera en Somalia y que mantiene lazos con Al Qaeda. Desde mediados de 2019 han sido reivindicados en su mayoría por ISCA, que ha recrudecido sus acciones desde marzo de 2020.

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