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Societat Civil Catalana (SCC) ha elaborado un decálogo para la reconstrucción, haciendo un llamamiento a «organizaciones cívicas y políticas, a fuerzas sindicales y organizaciones empresariales y a todos los ciudadanos para establecer una dinámica de acuerdo y de colaboración que nos permita la recuperación económica y democrática mejor y más rápida que sea posible».

Además de proponer «dejar atrás la década de la desunión entre catalanes», Societat Civil Catalana reivindica «el desarrollo del corredor mediterráneo y del eje ibérico. Cataluña necesita estar bien conectada con el resto de España y de Europa para poder desplegar todo su potencial y facilitar el crecimiento de todo el territorio. Es inaplazable la activación del corredor Mediterráneo. Las posibilidades sinérgicas existente entre Portugal y España, en sus dos principales polos, Madrid y Barcelona, no ha sido históricamente explorado y en estos momentos de incertidumbre puede ser una fuente de oportunidades», señala el comunicado.

Los consejos de Gabriel Magalhães

Por otro lado, este domingo se ha llevado a cabo un debate telemático, organizado por Arpa Editores, entre el periodista Enric Juliana y el escritor portugués Gabriel Magalhães, con el título ¿Por qué admiramos tanto a Portugal?

Gabriel Magalhães ha señalado que «para que el iberismo funcione, tiene que ser construido primero en España». El profesor portugués considera que la actual coyuntura en la Unión Europea, puede ayudar a España a apostar por un nuevo horizonte, desde un deseo de grandeza de todas sus identidades diversas: «si quieren, lo pueden llamar Iberia».

Magalhães recomienda a los españoles evitar la «obsesión» de sentir su vida en peligro en un horizonte angustiante. En vez de esa actitud, aconseja construir «un país armonioso, equilibrado, dialogante, culto y desarrollado, con un horizonte entusiasmante». El escritor portugués ha afirmado que el problema territorial interno de España se resolvería si los españoles «hablaran (al menos) dos de las lenguas ibéricas, sin que esto tenga que ser visto como un ataque a la lengua castellana». En ese sentido, Magalhães afirma tajantemente que vale la pena una «gran inversión» en ese proyecto.