El Mundial 2030 para la Alianza Ibérica

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Desde EL TRAPEZIO apoyamos la candidatura conjunta de los países de la península ibérica (España y Portugal) más Ucrania para organizar el Mundial de Fútbol de 2030.

La candidatura conjunta es una muestra importante del excelente momento de las relaciones entre España y Portugal, que dota de contenido a la Alianza entre nuestros países que cada día va llenándose de realizaciones concretas en beneficio de la ciudadanía.

Los mundiales de fútbol son el segundo evento deportivo a nivel global, con audiencias totales cercanas a los 4.000 millones de personas. Se trata pues de un gran escaparate para el país o los países organizadores. Por tanto, el foco de la comunicación global se pone, además de lo que acontece en el campo de juego, en los propios países. Precisamente, el último Mundial celebrado en Qatar trajo aparejado una gran controversia por el escaso respeto general a los derechos humanos y de los trabajadores. Hubo algún boicot de jugadores (Toni Kroos de Alemania) y artistas (la cantante Shakira), pero aun así el evento no se resintió de manera importante.

Los países ibéricos al optar al Mundial están en una situación totalmente diferente a la de Qatar; no se dispone de la lluvia de petrodólares del país asiático, pero somos países con democracias consolidadas pacíficos y totalmente respetuosos con los derechos humanos.

En un Mundial en España y Portugal, y también en Ucrania, los valores deportivos de sana competición y juego limpio, han de presidir su desarrollo.

La presencia de Ucrania en la candidatura apoyará el compromiso Ibérico y europeo con un país que está sufriendo las penurias de la guerra propiciada por la invasión de Rusia de parte de su territorio. Incluir a Ucrania en la candidatura europea es un gesto que podrá contribuir a la ingente tarea de reconstrucción que se habrá de afrontar.

Somos los ibéricos gentes futboleras; es una pasión compartida por gran parte de la población. Los éxitos de los clubes peninsulares son inigualables: el Real Madrid, el Barça, el Benfica y el Oporto acumulan 23 Copas de Europa, la más importante competición del fútbol profesional. Los mejores jugadores de la historia del fútbol han jugado en nuestros estadios: Messi, Maradona, Eusébio, Cristiano Ronaldo, Di Estefano, Zinedine Zidane…

Es un sano orgullo proclamar que en el deporte más seguido del planeta los ibéricos tenemos un papel predominante.

A favor de la candidatura ibérica suman otros aspectos como las magníficas infraestructuras deportivas disponibles. Tenemos algunos de los estadios de fútbol más importantes y míticos, como el Santiago Bernabéu que está a punto de terminar una reforma que le convierte en el más avanzado del mundo, el Camp Nou, el estadio da Luz, el Metropolitano, el estadio do Dragão y el estadio olímpico de Kiev.

El Mundial podría servir de acicate para configurar definitivamente una red ferroviaria de alta velocidad en toda la Península. Hay que recordar que para las distancias dentro de la Península el medio de transporte más eficiente y ecológico es precisamente el tren; un tren del siglo XXI. España es el segundo país del mundo en alta velocidad, sólo por detrás de China, pero se adolecen de las necesarias conexiones con Portugal que a su vez precisa de vertebrar internamente su propia red, con la prioridad nacional de comunicar adecuadamente Lisboa con Oporto, a través de un eje atlántico que llegue hasta La Coruña. En 2030 además podrían concluirse parte de las necesarias conexiones entre ese eje atlántico y el centro peninsular.

Pero obtener la designación del Mundial de 2030 no va a ser una tarea fácil. Tenemos enfrente la propuesta de Sudamérica con Argentina, Chile, Paraguay y Uruguay; Marruecos que en 2026 estuvo cerca de llevarse el torneo, y la candidatura conjunta de Egipto, Grecia y Arabia Saudita.

La candidatura sudamericana tiene el inconveniente de que en 2026 el Mundial se va a realizar entre EE.UU., Canadá y México, y por tanto la rotación entre continentes aconseja no celebrar nuevamente el Mundial en América 4 años después. Marruecos se presenta por quinta vez. Es una candidatura potente, pero quizá dada las dimensiones que está tomando el Mundial un solo país tenga menos peso específico para albergar la cita. La candidatura de Egipto, Grecia y Arabia Saudita estaría lastrada por el bajo nivel de compromiso de Arabia con la verificación del respeto a los derechos humanos.

En septiembre de 2023 deberían quedar fijadas las 11 sedes que presentará España en su candidatura, aunque la criba podría producirse incluso antes de ese plazo. Portugal, por su parte, tendrá tres sedes, mientras que Ucrania dispondrá de una, siempre y cuando el conflicto bélico que sufre lo permita.

De septiembre de 2023 a abril de 2024 se debe presentar a FIFA el dossier definitivo de la candidatura. Y posteriormente a ese trámite, la FIFA convocará un congreso extraordinario en el que anunciará dónde se disputará el Mundial 2030. En el contexto actual la candidatura Ibérica, más Ucrania, parece ser la favorita de una designación que ha de realizar el Consejo de la FIFA en 2024.

Nos encontramos pues expectantes y dispuestos a trasladar a la opinión pública la pasión ibérica por nuestro deporte y nuestro amado fútbol. Juntos, los ibéricos, somos más fuertes, y sólo por estar juntos somos favoritos. España ya organizó un Mundial en 1982, por lo que en solitario lo tiene muy difícil. Portugal es algo pequeño para un evento de estas características. Si además sumamos a Ucrania, en una ejemplar muestra de solidaridad, nuestra candidatura toma una dimensión difícilmente superable.

 

Pablo Castro Abad

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