La Máscara Ibérica, un gran símbolo

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Durante el invierno se desarrollan en toda la Península, con especial fuerza en el noroeste, las celebraciones de las Mascaradas Ibéricas. Los Caretos de Podence fueron declarados en 2019 Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO. Durante el mes de mayo de cada año, el Festival Internacional de la Máscara Ibérica (FIMI) es una gran muestra cultural que reúne grupos de máscaras originarios de varias regiones de Portugal y España, deslumbrando a la ciudad de Lisboa con desfiles, bailes, muestras regionales y conciertos.

La máscara es un inestimable símbolo ibérico, que nos conecta con la esencia de la cultura ancestral del territorio peninsular. En España la mayor concentración tiene lugar en la zona norte y el centro peninsular, sobre todo en Galicia y Castilla y León, seguidos de Asturias, Cantabria, el País Vasco y Navarra. También se celebran mascaradas en Huesca, Teruel y Zaragoza (Aragón), así como un importante número en Guadalajara, Toledo y Cuenca (Castilla-La Mancha); Madrid; Castellón (Comunidad Valenciana); Cáceres y Badajoz (Extremadura); Murcia, y en menor medida en Granada (Andalucía), Gerona (Cataluña), Mallorca (Islas Baleares) y en Lanzarote y Tenerife (Islas Canarias). En Portugal la mayor concentración es en Bragança y Vinhais, también en el norte. El mayor número de mascaradas se registra en áreas del interior, habiendo en el litoral proporcionalmente muchas menos. Vemos, que al menos en esto, el secular aislamiento, y menor desarrollo de las zonas de interior, ha sido positivo para mantener la tradición.

El libro «Mascaradas de la península Ibérica» del autor Óscar J. González ha catalogado un total de 321 manifestaciones de esta tradición, que hunde sus raíces en tiempos anteriores a la romanización de la Península.

Recomiendo visitar el Museo Ibérico de la Máscara y del Traje, en Bragança, que está dividido en tres plantas, la primera dedicada a las Fiestas de Invierno de Trás-os-Montes (Zona del Duero y Montesinhos-Portugal), la segunda a las Mascaradas de Invierno de la Provincia de Zamora (España) y la tercera a las Fiestas del Entruejo (Bragança, Lazarim/Zamora) y al Aula del Artesano. En este espacio la tradición se muestra, tal como es, única, sin entender de fronteras entre España y Portugal.

De los múltiples símbolos culturales ibéricos, gastronómicos y naturales que tenemos en Iberia, como el lince ibérico, el lobo ibérico, la sangría, el gazpacho, el vino albariño, el idioma galaico portugués o el héroe lusitano Viriato, la máscara es mi favorito. Las mascaradas, por su antigüedad, por su origen incierto, por su colorido, por su misterio y por su raigambre popular, tiene la fuerza de ponernos en contacto con antepasados remotos.

En Podence las figuras «diabólicas» de los Caretos, personajes con trajes de flecos de colores, máscaras de nariz puntiaguda hechas con latas de estaño o cuero y cencerros en la cintura, circulan por las calles emitiendo un peculiar y poderoso ruido que se asocia a la figura del «diablo suelto», representando los excesos y la alegría.

En las representaciones, en líneas generales, los integrantes se dividen en personajes blancos y personajes negros. Los que anuncian la llegada de las mascaradas, acompañados de las comedias, son los fustigadores, que llevan los cencerros: zamarrones, diablos, choquéiros, entre otros, de los personajes negros, y los guirrios, botargas y boteiros, por citar algunos, si se trata de personajes blancos. Hay quien también hace esta separación diferenciándolos entre guapos y feos. Entre los que llevan cencerros están los Sidros de Valdesoto, los Diablos de Sarracín en Zamora, los Boteiros de Viana do Bolo en Orense, los Zamarrones de Pejanda (Cantabria), los Zamarrones de Riaño y los Diablos de Riofrío de Aliste, en Zamora, entre otros muchos que, además, van acompañados de la vieja que hila o filandera, como personaje negro. En esta categoría también entran los farraperos (que llevan ropas negras y viejas), así como los que se representan con armazones, como vaquillas, caballitos, gigantes y cabezudos, y otros como el oso y el domador, la vieja parturienta, el ciego con el lazarillo, la boda y diferentes oficios.

El poder visual de los trajes y las máscaras, enmarcados en entornos rurales y en el invierno, tiene una enorme potencia. Pero… ¿cuál es la significación concreta de las mascaradas? Realmente se desconoce su origen. Sobre el significado de la celebración solo hay hipótesis, pudiendo estar relacionadas con cultos, al solsticio de inverno e incluso a la fertilidad. En definitiva, las mascaradas son algo artístico y ancestral, cada espectador podrá hacer su propia interpretación y tener sus específicas sensaciones. Indudablemente conectan con la tierra y con un pasado muy lejano, de los pueblos prerromanos, algo pura y naturalmente ibérico.

 

Pablo Castro Abad

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