Paço de Arcos: un Palacio de reyes y mucho más, junto al Tajo

Nada más llegar a Paços de Arcos vemos el palacio, muy visible, con su color amarillo vivo, está ubicado en el corazón del pueblo, justo en la entrada del centro histórico y mirando al río Tajo

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H­e tenido la oportunidad de visitar Paço de Arcos a finales de octubre, durante un otoño que en la desembocadura del Tajo nos regala suaves temperaturas y una preciosa gama de colores, con tardes que aún conservan luz hasta las siete. Una época del año especialmente poética.

Viajar a Portugal es casi siempre un viaje lírico, la poesía está en todas las partes; en apreciar la arquitectura típica de sus edificios históricos, en tomar un buen café acompañado de los magníficos dulces portugueses, en disfrutar de un paseo por la orilla, o en ver, oler y escuchar el sonido del mar.

La literatura es una de las pasiones portuguesas, una de las actividades preferidas es leer en la playa, no importa el tiempo o la estación del año. Los portugueses tienen razón, el verde del río Tajo nos inspira a mucho.

En está ocasión he encontrado el lugar perfecto para disfrutar de todo eso en Paços de Arcos, una freguesia perteneciente al conselho de Oeiras, distrito de Lisboa, tan solo a 15 minutos de los centros históricos de Lisboa y Cascais siguiendo por la elegante avenida marginal.

Su playa fue considerada a mediados del siglo XX como una de las playas de lujo de la zona de Lisboa, posee un riquísimo patrimonio de graciosas casas señoriales por entre calles arboladas y pequeñas áreas ajardinadas.

Sin duda la edificación más importante del pueblo es el Palacio de los Arcos, un edificio histórico del siglo XV, reconvertido en hotel boutique desde 2013, perteneciente a la cadena portuguesa de hoteles Vila Galé.

Nada más llegar a Paços de Arcos vemos el palacio, muy visible, con su color amarillo vivo, está ubicado en el corazón del pueblo, justo en la entrada del centro histórico y mirando al Tajo.

Historia del Palacio de los Arcos

El Palacio de los Arcos fue construido a finales del siglo XV por orden de Antão Martins Homem, noble portugués de la casa de los infantes y segundo capitán donatario de la Vila da Praia.

Está asociado a la constante presencia de D. Manuel I, el Venturoso y su hija, D. Maria que se hospedaban muchas veces allí, principalmente cuando participaba en cacerías en la quinta del morgadio.

Justo por eso, según relato, de muchos por el “paso” de D. Manuel I por el Palacio de los Arcos, que el nombre de la villa fue sustituido popularmente por Paço de Arcos, quedando la villa conocida por ese nombre.

Los historiadores no confirman si realmente fue el Palacio de los Arcos que dio el nombre a la villa, pero hay otro hecho que da importancia a la edificación y le relaciona eternamente a la historia de Portugal. Según la tradición fue desde los balcones del Palacio de los Arcos que D. Manuel I vio partir las carabelas portuguesas camino a la India.

Desde el final del siglo XV hasta el final de la monarquía portuguesa, varios fueron los reyes de Portugal que han pasado por el palacio, D. Fernando, D. Luís y la reina D. Maria Pia se desplazaban constantemente a este sitio para, entre otras cosas, poder asistir a las célebres regatas del pueblo.

La edificación también ha pasado por catástrofes naturales, pues fue casi totalmente destruida por el terremoto de 1755.

Más tarde, en la segunda mitad del siglo VXII, fue reedificado manteniéndose la fachada original cuatrocentista, bastante semejante a la actual. Los responsables de la reforma fueron los alcáçovas, cuyo escudo sigue luciendo en el frontispicio de la fachada principal.

Durante cinco siglos fueron más de 18 los titulares del palacio, el legado del morgadio de D. Jorge Henriques, el Señor de las Alcazabas y sucesivos descendientes hasta los condes de arrochela, sus últimos ocupantes.

Actualidad del Palacio de los Arcos

Habituado a recibir a la realeza, que buscaba sus instalaciones para participar de cacerías o asistir a las regatas en el río Tajo, desde 2013 el Palacio de Arcos fue reconvertido en hotel de lujo, siendo la primera unidad cinco estrellas del grupo Vila Galé en Portugal.

Resultante de la rehabilitación del patrimonio histórico, de la estructura inicialmente edificada, el Palacio de los Arcos conserva aún los dos torreones unidos por una amplia terraza que es sostenida por tres arcos.

El hotel combina la tradición de un palacio centenario a la comodidad de un espacio moderno, con obras de artes y una elegante decoración, que está dedicada a la poesía portuguesa con la presencia de algunos versos en español, como los versos de la canción Yolanda escrita por el cubano Pablo Milanés.

Circular por el hotel significa «cruzarse» con Florbela Espanca, Fernando Pessoa, Vinícius de Moraes o Eugénio de Andrade.

Los poemas de estos y otros autores dan vida a las zonas comunes y decoran las paredes de las habitaciones, nos invitan a momentos de lectura.

Está equipado con 76 habitaciones en tonos de tierra y poseen balcones que se abren al mar invitando a relajarse y a disfrutar de las vistas.

El restaurante del Vila Galé Palacio dos Arcos ocupa un salón de decoración sobria y elegante, que nos transporta al refinamiento de un Palacio del siglo XV, ofrece culinaria típica portuguesa, reinventada por el chef executivo Francisco Ferreira, siempre con la compañía del Tajo.

Para los que prefieren no salir y desfrutar de las instalaciones del hotel, destaque para el spa Satsanga Collection cuenta con una piscina cubierta, sauna, piscina de hidromsaje, baño turco y gimnasio.

Pero hay otras áreas interesantes para conocer, como la biblioteca, la tienda de vinos o la capilla, con su altar barroco.

El hotel presume de una importante área verde, sus jardines preservados tienen vista para el mar y están decorados con esculturas de personajes históricos y poetas, completando la agradable experiencia temática.

En este artículo he podido acercaros a la historia del Palacio de los Arcos, pero la zona ofrece otros atractivos que invito a descubrir y a investigar, como el cercano y moderno Parque de los Poetas situado sobre una pequeña montaña desde donde se divisa el estuario del Tajo en todo su esplendor. El Parque está dedicado a Poetas en lengua portuguesa y en él encontramos versos en cada rincón, un verdadero tesoro que pocos conocen.

Gastronomía, mercadillos, playas y otros edificios históricos y hoteles como El Solar Palmeiras, en el que pude alojarme, que su ubica en el que fuera antiguo Palacio del Marques de Pombal mirando al Tajo y al puente 25 de abril, completan la oferta para un fin de semana inesquecível.

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