Portugal, un atractivo legal para madres solteras

La regulación es similar en España y Portugal, con la diferencia del anonimato o no del donante

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A diferencia del resto de países mediterráneos, iniciar un tratamiento para ser madre soltera en Portugal puede ofrecer ventajas legislativas únicas, ya que en este país el hijo tiene derecho a saber la identidad del donante, si así lo desea, una vez que cumple los dieciocho años. En una entrevista con EFE, Teresa Almeida Santos, directora del Departamento de Ginecología, Obstetricia y Reproducción del Hospital Universitario de Coímbra y coordinadora científica de la Clínica Eugin, en la misma ciudad del centro de Portugal, considera que «hay pacientes -mujeres solteras o parejas de mujeres, sobre todo, que quieren ser madres-, que ven en la donación no anónima una donación con más calidad».

Y es que «un donante que está dispuesto a ser conocido es un donante más consciente, más informado, ya que no acude sólo por motivos económicos (la remuneración tras la donación), si no sobre todo con el objetivo de ayudar», puntualiza Almeida Santos. En este sentido, la ginecóloga lusa, miembro ejecutivo de la Sociedad Europea de Ginecología, aclara que, en comparación con los países mediterráneos, como España, donde la identidad del donante siempre permanece en el anonimato, en Portugal el hijo puede  conocer la identidad civil del donante, pero nada más allá de eso.

Así las cosas lo cierto es que la regulación es similar en España y Portugal, con la diferencia del anonimato o no del donante, si bien en el país luso puede ser algo más barato que en territorio español. La coordinadora de la clínica Eugin, destaca que, más allá de la península ibérica, Portugal puede ser una buena solución para las mujeres francesas o del Norte de África que quieran iniciar un tratamiento de fertilidad.

Según la ginecóloga, el Estado francés financia al cien por cien estos tratamientos de fertilidad para las mujeres, pero no tiene capacidad de respuesta, ni pública ni privada. «Por eso muchas mujeres francesas buscarán ese tratamiento en Portugal, que será financiado por el Gobierno francés», remarca. Para las italianas, Portugal, al igual que las clínicas privadas de España, son atractivas, ya que «en Italia la ley es muy restrictiva y no está permitida la reproducción médicamente asistida salvo en parejas heterosexuales casadas. Por eso, mujeres solteras o parejas de mujeres italianas buscarán respuesta en Portugal».

En el Magreb, estos tratamientos de fertilidad también tienen muchas trabas legislativas, asegura Almeida Santos, quien agrega que en su centro han recibido solicitudes de mujeres marroquíes y argelinas que quieren comenzar este tipo de tratamiento. Para ello, las pacientes del Norte de África tienen que llevar a cabo un proceso burocrático para obtener un visado portugués que les permita tratarse en territorio luso.

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