2025 no sólo es un número redondo, candidato a ser un año recordado en el futuro, sino que también hay factores de diversa índole para convertirse en un año histórico. En el verano de 2022 pronostiqué que 2025 sería un año importante para Iberoamérica y la Iberofonía. Preveía la victoria electoral de Lula y, tras un tiempo de margen para su aterrizaje en la arena internacional, vendrían buenas noticias. Es cierto, igualmente, que la inestabilidad del precio de las commodities han limitado un crecimiento económico más robusto para América Latina, algo que algunos informes económicos anunciaban entonces. Todo eso ha sido compensado por la gran noticia del 2024 que no es otra que la alianza Mercosur-UE.
El Gobierno español puso todos los huevos en la cesta del acuerdo comercial Mercosur-Unión Europea en la relación bilateral hispanobrasileña. Desde EL TRAPEZIO hemos estado siempre remando a favor de la apuesta, además de dar visibilidad a la diplomacia cultural de entidades de la sociedad civil. Por ello nos hemos alegrado de la gran valentía de los países del Mercosur y de -específicamente- de la Comisión Europea, en particular, de Ursula von der Leyen que viajó hasta Montevideo, aguantando las presiones y el sabotaje del Gobierno francés.
Sin duda, se trata de una vitoria conjunta geopolítica y comercial. No hay dudas de lo primero; de lo segundo habrá que esperar a que los resultados hablen por sí solos. Eso sí, los agentes económicos tienen tiempo para adaptarse y aprovechar las nuevas ventajas para exportaciones y importaciones entre ambos continentes. Era y es el momento justo antes de la vuelta del furor arancelario de Donald Trump, cuya idea mafiosa de la economía se basa en imaginar déficits comerciales, como si fueran subvenciones, en un supuesto juego de suma cero. El matonismo de Trump puede darle réditos a corto plazo, pero tendrá costes altos a medio y largo plazo porque se le pueden acumular los enemigos. De momento Estados Unidos tiene capacidad de sancionar, pero puede que el resto del mundo pueda sancionar a Estados Unidos si empieza una carrera de aranceles contra todos.
La UE necesitaba a Mercosur para abrir juego al emparedamiento que le va a hacer Estados Unidos y Rusia. Mercosur, por su parte, necesita imitar la institucionalidad de la UE para que avance en nuevas etapas de convergencia económica. Esta es una forma de contener las veleidades de Milei y de dar apoyo a un Lula, que acaba de pasar por el hospital para drenar -con éxito- un hematoma cerebral a consecuencia de su caída en el baño mientras se cortaba las uñas. Una actividad peligrosa, dicho sea de paso, que acabó con el dictador Salazar. Aquella caída de Lula, que le impidió acudir a la cumbre de los BRICS, fue denunciada por el fiscal general de Venezuela como una simulación para no tener que defender la exclusión de Venezuela de los BRICS. Ahora el citado degenerado fiscal, Tarek William Saab, habrá pasado algo de vergüenza… si algo le queda.
Definitivamente 2025 será un año histórico y nada más empezar, en enero, hay fechas importantes. Telegráficamente comentaré el calendario más inmediato. El 10 de enero es la toma de posesión disputada en Venezuela entre Maduro y Edmundo González. Recordemos que en los centros de votación de los militares perdió Maduro. Sobre Edmundo hay que recordar que tiene vínculos con España y altos conocimientos de Brasil. El 15 de enero habrá una igualmente disputada toma de posesión en Mozambique, con una situación gubernamental paralela a la venezolana, aunque sus oposiciones no son comparables. Y, finalmente, el 20 de enero toma posesión Donald Trump.
Si el Senado no se opone, Marco Rubio se convertirá en el primer hispano que llega a la secretaría de Estado de Estados Unidos (Ministerio de Asuntos Exteriores), lo que es un logro de la comunidad latinoamericana. No obstante, Trump puede peligrosa e inteligentemente hacer uso de la proyección de la hispanidad desde el Estado de la Florida para su exclusivo beneficio. El cubanoamericano llega en un momento donde Cuba está hecha harapos con apagones intermitentes que mutilan su PIB. Incluso Cuba ya no es autosuficiente en azúcar. Han tenido que importar vergonzosamente como dijo su primer ministro.
Si el bolivarianismo estimuló el debate de la integración regional, hoy -sin embargo- es uno de los principales problemas de la integración, junto con las sucursales de la extrema derecha trumpista. El Gobierno venezolano mantiene una alta cantidad de presos políticos, así como el dudoso honor de lograr el mayor robo electoral certificado de todos los tiempos. El quijotismo no vale como excusa. Veremos si del caos trumpista y bolivariano surge una alternativa más centrada y no sectaria, acorde a una integración comandada por el Itamaraty. Hará falta suerte, audacia y proactividad.
España está aprovechando su capacidad de atraer capitales por la seguridad energética -y de todo tipo- que garantiza frente al norte de Europa. Los iberistas ahora tenemos a António Costa, el gran promotor de nuestro Tratado luso-español de Trujillo, en el Consejo europeo. El actual Gobierno portugués mantiene su alto interés por la buena organización y logística del Mundial 2030 y ha aclarado un poco sus intenciones para el corredor del sudoeste ibérico. António Guterres ha anunciado que hay consenso entre los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU para la inclusión de dos nuevos miembros permanentes africanos. Lo tendrá difícil, pero hay que apostar y apoyar la inclusión de nuestros hermanos angoleños. Los ecuatoguineanos y los canarios, desde diferentes ámbitos, están lanzando iniciativas en pro del espacio iberoafricano. Otra excelente noticia.
Por último, acaba de ser nombrado el brasileño Alexandre Pupo, como secretario general de la OIJ, organismo iberoamericano de juventud con sede en Madrid que forma parte del sistema iberoamericano de la SEGIB. Se trata de un joven de la confianza de Celso Amorim, el gran ideólogo de la geopolítica brasileña actual, siempre abierto a la aproximación entre la lusofonía y la hispanofonía. Por otro lado, en 2025 se cumplen los 400 años de la reconquista ibérica de Salvador de Bahía (Brasil) frente a los holandeses, lo cual será conmemorado en diferentes eventos. Cuando escribo estas líneas, acaba de morir Federico Mayor Zaragoza. Entre muchas cosas, fue impulsor cultural de las relaciones hispanobrasileñas y, como ministro de Educación, otorgó a Gilberto Freyre la Orden Civil de Alfonso X el Sabio.
Estoy convencido que, en este 2025, hay margen para aprovechar oportunidades de cara a una mayor aproximación interna de la Iberofonía y de una convergencia tripolar Brasil-UE-China, frente a la convergencia Trump-Putin y los ladridos de Milei.
En 2025 desde EL TRAPEZIO publicaremos y presentaremos un libro para reforzar teóricamente al reformismo iberista. Medidas al alcance de la mano destinadas a nuestros gobernantes y a la sociedad civil para consolidar y materializar -sin complejos- una permanente neoalianza ibérica. Estamos en pleno centenario del nacimiento de Mário Soares, tan importante en la reconducción del proceso político portugués y la aproximación entre España y Portugal, tanto en sus etapas de responsabilidad institucional, como ya jubilado donde se le despertó un genuino interés aliancista iberista.
Asimismo, nuestros amigos de la editorial brasileña Ateliê de Humanidades van a publicar, en este 2025, un par de libros sobre iberismo y barroco, así como desde la Universidad de Granada saldrá a la luz un libro colectivo sobre el pensamiento ibérico e iberoamericano del hispanobrasileño Américo Castro.
¡Qué sea bienvenido este 2025! ¡Abróchense los cinturones!
Pablo González Velasco