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A pocos días del aniversario de la Revolución de Abril, nunca está de más hablar de ese acontecimiento y defender los logros alcanzados por los soldados del MFA (Movimiento de las Fuerzas Armadas). Este año, en plena crisis sanitaria, la fecha de esta celebración, al igual que muchas otras, ha sido cancelada y, en lugar de los tradicionales desfiles por la Avenida da Liberdade , únicamente podremos ver una ceremonia solemne en la casa de la democracia, la Assembleia da República. Gracias a este evento, el país ha olvidado, aunque sólo sea por unos minutos, el confinamiento al que todos estamos obligados a causa de la pandemia provocada por la covid-19.

Después de que los portugueses hayan pasado en casa la Semana Santa, y de que ya se haya anunciado que las celebraciones del 13 de mayo tendrán lugar sin peregrinos en el Santuario de Fátima, la presencia de diputados e invitados en la Asamblea de la República está suscitando polémica. De hecho, se han creado dos peticiones virtuales, una contra y otra a favor (cuyo primer firmante es, nada menos, que el político y poeta Manuel Alegre) de esta idea defendida por Ferro Rodrigues, el presidente de la Asamblea, que defiende que se debe celebrar el 25 de abril para demostrar que la democracia no se ha detenido, aunque el país haya estado en estado de emergencia durante un mes.

Esta celebración, vistos los inconvenientes que está teniendo en su preparación, acabará sin público en la fecha señalada. Yo, personalmente, no estoy de acuerdo con la misma, pues si todos estamos en casa, los representantes del pueblo deben hacer lo mismo. Con todo, es verdad que los diputados han estado trabajando sobre el terreno desde que comenzó el período de estado de emergencia. Ellos han estado allí, aunque lo contraproducente es la asistencia de invitados, ya que son algunas docenas y, entre ellos, hay varias personas pertenecientes a grupos de riesgo. Dos expresidentes de la República, Jorge Sampaio y Cavaco Silva, ya han anunciado que no asistirán. Ramalho Eanes, exmilitar y primer presidente democrático de Portugal, ha dicho que iba a estar presente, pero no está de acuerdo con que se realice el evento.

Aunque hay mucha gente que está en contra de esta reunión, no ocurre lo mismo con la celebración del aclamado espíritu de abril, tan importante en los tiempos que corren. ¿Qué hacer para no dejar que estos ideales sean diluidos por el período de incertidumbre que vivimos? Libertad. Esta es la consigna; antes, ahora y siempre. Incluso en casa, donde muchos están teletrabajando y otros, por desgracia, desempleados. Somos libres de expresarnos. Al final, esta es una lucha muy querida, llevada a cabo por nuestros padres y abuelos, y que despierta admiración entre los jóvenes. Aun así, estos a menudo desconocen los sacrificios hechos por nombres como el de Sauce Maya (el gran Capitán de Abril); Álvaro Cunhal (el histórico líder del Partido Comunista), o Mário Soares (el responsable de la entrada de Portugal en la CEE).

Es necesario celebrar la democracia, ya que sirve para olvidar el período negro que vivimos, aunque será sin la alegría de la gente cantando en las calles «Grândola, Vila Morena» a pleno pulmón, con claveles rojos en las manos. Una imagen romántica que se sigue viendo en los colectivos más mayores de la población, aunque con un aura distinta a la de entonces.

Es cierto que nuestra lucha se centra en abril, y parece que estamos ganando, pero todavía no es el momento de celebraciones. Con una apertura progresiva en mayo, quizá la victoria llegue en junio o julio, justo a tiempo para el verano más extraño de nuestras vidas. Pero, mientras todo esto no llegue y, por tanto, no tengamos la libertad de salir de casa y de volver a abrazar a nuestros seres queridos, hay que continuar la lucha iniciada hace varias décadas, la cual nos dio un nuevo mundo el 25 de abril de 1974.

Más de cuatro décadas después, y en un país muy diferente del que vemos en la televisión en imágenes de baja calidad (para nuestros estándares) sobre este acontecimiento, pasamos por un momento de cambio en nuestra forma de ser como sociedad y nación. Es normal que el miedo y la ansiedad crezcan, pero también, en este tipo de momentos, como en el 74, nacen los héroes. Sólo que, esta vez, no son los militares los que han tomado las calles. Esta vez, somos todos nosotros, los que estamos en casa, y aquellos que trabajan en los hospitales velando por nuestra vida y nuestro bienestar.

Este es nuestro momento, el momento de tomar los ideales que la Revolución de Abril nos ha dado, y guardarlos bien cerca del corazón; acurrucados, con el clavel rojo en la solapa. El 25 de abril, abra la ventana, encienda sus altavoces y deje que los versos de Zeca Afonso lo inspiren para los próximos 365 días. «¡25 de Abril siempre!; ¡Covid nunca más!».

 

Andreia Rodrigues es licenciada en periodismo por la Escuela Superior de Comunicación Social de Lisboa (ESCS) y es una apasionada de todas las formas de comunicación. Contar nuevas historias y descubrir nuevas culturas es algo en lo que trabaja todos los días.