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Uno de los hijos del movimiento iberista es el iberoamericanismo, que pretende una aproximación entre los países de lenguas ibéricas de Europa y América.

Apadrinada por el ministro Segismundo Moret, se crea la “Unión Ibero-americana” (1885-1936), institución público-privada que, a través de sus revistas y acciones consulares, estrechó las relaciones iberoamericanas. Mantuvo una visión unilateral española, aunque formalmente siempre incluyó a Portugal.

La Exposición Iberoamericana de Sevilla (1929) lo hace como “iberoamericana”, y no como “hispanoamericana”, para incluir a Portugal, Brasil y Macao, que tendrán pabellón propio.

En 1931, entra en vigor la Constitución española de 1931, cuyo artículo 24, título II, otorgó “ciudadanía a los naturales de Portugal y países hispánicos de América, comprendido el Brasil, cuando así lo soliciten y residan en territorio español, sin que pierdan ni modifiquen su ciudadanía de origen”.

Habrá que esperar hasta 1991 para que se constituya la Conferencia Iberoamericana, lo que supone un marco de cooperación intergubernamental al más alto nivel que incluye la organización de cumbres anuales entre Jefes de Estado y de Gobierno. Gracias a la participación de Brasil, Portugal se convenció de que no podía quedarle fuera y ambos participaron en la Cumbre de Guadalajara (1991). Hoy existe una Secretaria Iberoamericana que regula las relaciones entre Estados iberoamericanos entre cumbre y cumbre.

¿Y cuál es la situación actual del movimiento iberista tras el fin de las aduanas y los pasaportes en la Unión Europea?

El día 3 de mayo de 2013 se constituyó en asociación el Movimiento Partido Ibérico en Covilhã (Portugal), liderado por Paulo Gonçalves. Posteriormente, el 17 de diciembre de 2014, tuvo su réplica en España cuando fue inscrito en el Ministerio del Interior el Partido Ibérico Íber, partido liderado por el ex alcalde de Puertollano Casimiro Sánchez Calderón y actual concejal por el Partido Ibérico. Sánchez Calderón se convertiría en 2019 en el primer concejal abiertamente iberista de la actual democracia. El 1 de octubre de 2016, ambas organizaciones firmaron la Declaración de Lisboa en el marco de la Cumbre de Lisboa. En dicha declaración proponen una confederación de Estados ibéricos, llamada Iberia, así como una articulación intergubernamental de la Iberofonía. La Declaración de Lisboa tuvo un impacto mediático notable (ABC, El Confidencial, La Vanguardia, El Español, InfoLibre, Sputnik, Diário de Notícias, El Periòdic, Diari d’Andorra, …).

La Plataforma por la Federación Ibérica (PFI), en febrero de 2017, realizó un acto de presentación pública en el Fuerte de Gracia en Elvas (Portugal), acontecimiento recogido por la prensa del Alentejo y Extremadura. En mayo de 2018 la PFI se presenta en Madrid en el Hogar de Extremadura con una importante presencia de público. Esta Plataforma se adhirió a la Declaración de Lisboa (2016), convirtiéndose ésta en la propuesta política unitaria de todo el movimiento iberista. En octubre de 2018 la PFI organizó una conferencia en el liceo de Orense: Iberismo del Siglo XXI: una propuesta confederal para España y Portugal, noticiada por los principales periódicos de Galicia, que se repitió en febrero de 2019 en la sede de la eurociudad Chaves-Verín.

La plataforma ha realizado visitas a diferentes instituciones públicas destacando la realizada al presidente de Extremadura Guillermo Fernández-Vara y la mantenida en el Senado de España con el senador García Mañá. La actividad de debate e intercambio de ideas se realiza a diario en el grupo de redes sociales de mayor participación del iberismo, denominado Iberismo Grupo de Debate.

Durante la XXIX Cumbre Ibérica, celebrada en Vila Real (Portugal) los días 29 y 30 de mayo de 2017, el Movimento Partido Ibérico y el Partido Ibérico Íber presentaron el documento 111 medidas para el Entendimiento y la Comunicación entre España y Portugal en las calles de Vila Real.

Se crean los blogs Estado Ibérico (2016) y Sociedad Iberista (2018).

El día 1 de junio de 2017 la Comisión de Cultura del Congreso de los diputados aprobó una Proposición No de Ley para establecer el Día de las Lenguas Ibéricas, previa consulta con Portugal. Esta iniciativa es de Antonio Piñeiro, escritor iberista y biógrafo de Pepe Velo. Fue presentada por el grupo popular y apoyada por el resto de grupos. El diputado de En Marea Miguel Anxo Fernán Vello abrió, por primera vez en muchas décadas, el debate del iberismo y la iberofonía en sede parlamentaria. El diputado del grupo vasco mencionó el paniberismo y el iberismo del siglo XIX.

En 2018 se publica Paniberismo e Iberofonia. Definición y Articulación del mundo ibérico, del geopolitólogo Frigdiano Álvaro Durántez Prados, donde propone la ampliación de Iberoamérica hacia los países africanos de lenguas ibéricas e incluye una propuesta de Consejo Ibérico entre España, Portugal y Andorra, así como hace alusión a la Declaración de Lisboa del movimiento iberista.

En la XXX cumbre hispanoportuguesa en Valladolid en 2018, Pedro Sánchez afirmó que “Europa necesita más iberismo y la península ibérica necesita también más Europa”. En paralelo a la cumbre, a pie de calle, el Partido Ibérico Íber y el Movimento Partido Ibérico pusieron una caseta, repartieron folletos y reivindicaron -ante las cámaras de RTP- “un iberismo para la prosperidad de Portugal y España”.

El Consell Assessor Per a la Transició Nacional, vinculado a la Generalitat, propuso en 2013 un Consejo Ibérico, formado por España, Portugal, Cataluña y Andorra. Dos días antes del 1-O, el político Joan Tardà gritó “que visquin les repúbliques ibèriques i visca l’iberisme”.

En 2019 nace el periódico digital bilingüe EL TRAPEZIO, con la intención de superar la frontera mediática. En el mismo año, la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Cultura y la Ciencia (OEI) organiza el I Conferencia de las Lenguas Portuguesa y Española en Lisboa, con apoyo del gobierno portugués.

Hasta aquí ha llegado esta breve historia de los más de doscientos años del movimiento iberista. Desde las trincheras contra la invasión de los franceses de la Península hasta la Declaración de Lisboa por la confederación de los Estados andorrano, portugués y español. Un movimiento cultural y político que siempre vuelve como aquellas raíces de los árboles que son cubiertas a la fuerza por aceras. Una fuerza aparente y temporal, porque las raíces -finalmente- acaban rompiendo el pavimento y emergiendo a la superficie.

Pablo González Velasco es coordinador general de EL TRAPEZIO y doctorando en antropología iberoamericana por la Universidad de Salamanca