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El coronavirus ha cambiado la historia. Y, este cambio, se evidencia con las imágenes surrealistas que nos ofrece una realidad, que supera ampliamente la ficción. La frontera, nuestra Raya, tampoco es una excepción. Y las sorpresas no todas son negativas. Entre las positivas, destaca el seminario que van a realizar las siete Eurociudades, que existen a lo largo de los 1214 kilómetros de frontera lusoespañola, el próximo martes 5 de mayo a las 17h (ES), a través de la plataforma Zoom y el canal YouTube de la Eurociudad Chaves-Verín, bajo el título: “Eurociudades Ibéricas ante la pandemia del COVID19”.

Alcaldes en red. O mejor, una red de Ayuntamientos rayanos portugueses y españoles, que forman parte de las Eurociudades Ibéricas: las cuatro galaicoportuguesas: Cerveira-Tomiño, Tui-Valencia, Salvaterra-Monção, Chaves-Verín, la castellanoleonesabeirense: Ciudad Rodrigo-Fuentes de Oñoro-Almeida-Vilar Formoso, la extremeñalentejana: Elvas-Badajoz-Campo Maior, y la andaluzalgarviense Vila Real Santo Antonio-Castro Marim-Ayamonte (Guadiana).

Entre las historias negativas, hemos encontrado una que nos sorprende. Portugal está vigilando las rutas del contrabando con drones. Se trata de una distopía fruto de una terrible combinación de utilización de tecnologías futuristas de vigilancia, como son los drones, con los viejos controles de frontera en blanco y negro. Un viaje en el tiempo a ninguna parte.

Uno de los aldeanos, de Rio de Onor de Portugal y Rihonor de Castilla, ha afirmado que ni en tiempos autoritarios hubo un cierre con esa severidad en mitad del pueblo. Cuando se hizo el puente entre ambas partes del pueblo, el cierre de la cadena del puente era solo nocturno. Anteriormente nunca hubo control entre quienes tienen tierras, familia y explotaciones ganaderas a ambos lados de La Raya. España y Portugal han flexibilizado esta frontera con una serie de excepciones en unos horarios y personas concretas.

La dinámica de los drones, que pretende identificar a ciudadanos rayanos o emigrantes portugueses, puede generar ciertas polémicas si nos sumamos a la moda del furor nacionalista por las fronteras. Si rizamos el rizo, cabe preguntarse si el Ejército español y los controladores de los aeropuertos están vigilando posibles violaciones, de los drones portugueses, del espacio aéreo español, o si la Guardia Nacional Republicana puede estar recogiendo información indebida de ciudadanos transfronterizos. Por un principio de buena vecindad y sano patriotismo ibérico, no pensemos mal.

Tampoco hay que subestimar la técnica de ver las orejas al lobo, que muchos alcaldes de frontera interiorizaron. Esta vez puede beneficiar a la causa iberista. Si antes el lobo era el coronavirus, ahora lo es una doble crisis económica: una inmediata por el cierre de fronteras a clientes y consumidores (no a mercancías), y otra por el parón general de la actividad por el confinamiento. Varios alcaldes ya están pidiendo que se levante la frontera. En ese mismo sentido, la vicepresidenta de la Comisión Europea para Valores y Transparencia, Vera Jourová, ha alertado que, dentro de la Unión Europea, y para dar un alivio a la industria turística, “las restricciones de viaje se deben levantar tan pronto como sea posible, evitando cualquier discriminación sobre bases de nacionalidad y teniendo en cuenta la evolución epidemiológica”.

A la expectativa de una hipotética y optimista apertura de la frontera hispanolusa para el 1 de junio, centrémonos ahora en las iniciativas positivas. La más importante de todas es el citado seminario online de los alcaldes de las Eurociudades de La Raya ibérica. Organizado por la Eurociudad Chaves-Verín, el seminario será presentado por el secretario general de la Red Ibérica de Entidades Transfronterizas (RIET), Pablo Rivera, gran animador del iberismo transfronterizo, y moderado por el consultor de Innode, Francisco Palomo, experto en cooperación transfronteriza.

Aunque las Eurociudades no trabajen formalmente la cooperación interestatal, en la práctica, lo transfronterizo acaba “invadiendo” otras “fronteras” competenciales que van más allá de lo transfronterizo. Y su predisposición a substanciar un sujeto social en toda la Raya, supone el mejor experimento pragmático iberista, hasta el momento, en la línea de los objetivos de la RIET. El seminario se constituye como “un espacio de dialogo y reflexión” para valorar como ha afectado la pandemia, el estado de emergencia y el cierre de fronteras a la cooperación Transfronteriza y a la vida de los ciudadanos, así como debatirán las “medidas a poner en práctica para reforzar sus relaciones de proximidad tras la crisis”.

Este embrión de red ibérica de Eurociudades está llamado a tener un protagonismo, como sociedad civil transfronteriza, junto con la sociedad civil iberista, tanto para mejorar los flujos de información entre ambas partes de la frontera, como para crear un amplio foro de diálogo, en la perspectiva de influenciar los acuerdos de la próxima Cumbre Ibérica entre ambos Gobiernos. EL TRAPEZIO ayudará, modestamente, en la medida de sus posibilidades, a canalizar estas demandas de la sociedad civil, buscando complicidades en toda la Península.

 

Pablo González Velasco es coordinador general de EL TRAPEZIO y doctorando en antropología iberoamericana por la Universidad de Salamanca