Un regalo en forma de vacuna

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Desde que se empezó a hablar sobre la vacuna contra la covid-19, he estado pensando en el día en que la misma llegaría a mi brazo. Imaginé fuegos artificiales y un desfile estilo «D-Day». Hablamos tanto de momentos históricos, y este es sólo otro del último año de locos que hemos vivido y seguimos viviendo. Mascarillas, confinamientos y mirilla (la palabra más buscada en los últimos días) han sido los tres vocablos que han entrado en nuestras vidas. La supervivencia ha sido la consigna desde marzo de 2020 y ahora, en abril de 2021, podemos volver a celebrar un nuevo comienzo. Pero, aunque hablamos de nuevos comienzos, seguimos hablando de temas que ya molestan, como es el caso de si AstraZeneca es una buena vacuna, o de cuándo abren las fronteras.

Para mí la primavera es una estación de esperanza y no sólo por haber nacido con la vuelta del sol y de los pájaros. ¡Qué agradable es pasear bajo el sol mirando la naturaleza! Aquí en Portugal hemos avanzado a la segunda fase del desconfinamiento, e incluso con la Rt ya en 1 (la línea que nadie quiere pasar) se ve una mayor «alegría» en el ambiente. Los trabajadores, aquellos que han conseguido conservar sus puestos, ¡vuelven al trabajo¡… y nuestras mayores figuras aprovechan para hablar sobre todo y sobre nada, ¡lo habitual!

Nuestros políticos locales ya se están moviendo, pegando los primeros carteles para las elecciones. Unas elecciones que se van a celebrar a finales de año. Las calles tienen más vida, y poco a poco volvemos a soñar y a enfrentar la realidad. Es verdad que muchas veces estos sueños no se cumplen, pero si ha habido algo que he aprendido de esta pandemia es a aceptar lo que tengo y a dar gracias por un día más, por una conquista más, por muy pequeña que pueda parecer. Este pensamiento y el aprender a decir «no» (sé que es difícil) puede salvar nuestra mente del agotamiento, dada la presión que estamos sufriendo. ¡Es difícil, pero es necesario seguir adelante!

Hace aproximadamente un año, el capitán Thomas Moore (que más tarde se convirtió en Sir) inspiró al mundo con las 100 vueltas que dio al jardín de casa. Ahora la familia pide a todos los que puedan, participar en el «Desafío 100». Donde estés y como estés puedes hacer algo. Dar 100 vueltas en bicicleta, comer 100 bombones o dar 100 comidas a los más necesitados son sólo ejemplos. Pequeños ejemplos para hacer girar el mundo (y siempre gira, créanme). Aunque algunas de nuestras acciones parezcan insignificantes, siempre dejan una marca en el mundo real, y los nombres como Sir Thomas y el del comendador Rui Nabeiro (conocido empresario del área del café) son la prueba y la inspiración que todos necesitamos.

Volviendo a la vacunación, no estamos donde todos quisiéramos y la OMS ha alertado, incluso, de la lentitud del plan europeo comparado con el de nuestros «vecinos» británicos. En Portugal ya tenemos al 6% de la población totalmente vacunada y el 13% ha recibido la primera dosis. Muchos temen que la apertura total de las escuelas lleve a una cuarta ola. Estos son valores de vacunación todavía muy residuales y que todavía nos obligan a tener todos los cuidados para no cerrar de nuevo, algo que está sucediendo en Francia. Ya en Brasil, incluso con lockdown, los números demuestran que la vida es efímera, pero preciosa. A todos nos gustaría ir a la playa, al fútbol o a fiestas, pero estas pueden esperar un poco más.

Como dije una vez en uno de los episodios de «Conexión Ibérica» (el programa que EL TRAPEZIO tiene en YouTube), para bien y para mal, Portugal ha estado siempre en sentido contrario del ciclo de sus demás colegas europeos.

Es necesario dar pequeños pasos. El FMI (sé que aquí, en el sur de Europa, a nadie le gusta esta sigla), a pesar de considerar que Portugal ha sido prudente, reconoce que el país luso va a ser uno de los que tenga más cicatrices después del fin de la pandemia, y sugiere que las empresas que están ganando más, paguen un impuesto extraordinario. Se trata de una idea socialista que podría utilizarse para apoyar la recuperación económica y el bienestar, que ya no es tan social desde 2020. Esperemos que la reunión de mayo produzca algunos cambios en esta situación.

Ojalá que los vientos de abril traigan un cambio, tal como lo hicieron en 1974.

Andreia Rodrigues

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