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La Cumbre Ibérica ha decepcionado a varios de los alcaldes de la futura Eurociudad Puerta de Europa, compuesta por Vilar Formoso, Fuentes de Oñoro, Almeida y Ciudad Rodrigo. En concreto, los alcaldes salmantinos se han quejado de la falta de apoyo explícito a una Eurociudad que está a 40 kilómetros de Guarda (donde se ha celebrado la Cumbre) y que es el “principal acceso de mercancías de Europa” hacia Portugal, tanto por carretera como por ferrovía.

La doble crisis (la propia y la de la pandemia) que vive la frontera puede ser definitiva según afirma el alcalde de Fuentes de Oñoro, Isidoro Alanís: “Si no llegan las ayudas públicas esta zona está abocada a quedar en nada, a que en menos de 10 años haya desaparecido”. La cuenta atrás se acelerará cuando se concluyan las obras del enlace de la autovía, lo que va a privar a los pueblos del consumo de los tradicionales visitantes porque los coches de los emigrantes portugueses y los turistas españoles circunvalarán estas poblaciones sin pasar por dentro. Existe un área de servicio para camioneros en la misma frontera, así como un proyecto en licitación de un área de servicio para particulares antes de llegar a Fuentes de Oñoro, algo necesario para mantener el empleo y el comercio, pero no suficiente.

Más allá de la natural impotencia que expresan estos alcaldes, antes de rendirse, sin duda haría falta hacer un trabajo eficaz de lobby en términos de comunicación, marketing, red de contactos y reivindicación, para que escuchen su voz en Lisboa y Madrid. Para ello, pueden contar con el apoyo de las otras Eurociudades ibéricas, del Foro Cívico Ibérico y de EL TRAPEZIO, y con seguridad, necesitarán muchos más apoyos. Para empezar ese lobby en pro de la Eurociudad (y de una hipotética ciudad ibérica) necesita un plan de comunicación y de marketing que refuerce una narrativa que sea del gusto de ambos Gobiernos centrales, aunque sea sólo para hacerse una foto y apuntarse el tanto. Porque aquí lo importante es que se produzca efectivamente la transformación. Y para eso también hay que dar ejemplo siendo los mejores alumnos de la clase, convirtiéndose en los campeones de la transposición de la “Estrategia Común de Desarrollo Transfronterizo” hasta donde lleguen sus competencias y energías.

Todos los vecinos deben conocer dicha estrategia, e intentar que se genere un clima de creatividad y generación de ideas. No hay estrategia común sin “eurociudadanos ibéricos”, un problema recurrente que las Eurociudades de más experiencia repiten. También reclaman tener a su disposición algunos instrumentos europeos, todavía no aplicados en España y Portugal, como son “las Inversiones Territoriales Integradas (ITI) que permitirían a las Agrupaciones Europeas de Cooperación Transfronteriza poner en marcha una estrategia integrada para el desarrollo urbano en ciudades transfronterizas. Además de poder obtener financiación del Fondo de Desarrollo Regional Europeo (FEDER), el Fondo Social Europeo (FSE), el Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural (FEADER) y el Fondo de Cohesión”, como han afirmado las eurociudades en un reciente evento. De forma complementaria, pueden encontrar ideas en el Manifiesto del Foro Cívico Ibérico en el siguiente enlace.

Una forma de vender el proyecto a ambos Estados sería presentarlo como un proyecto piloto, modélico y experimental de una ciudad ibérica con eurociudadanos. El presente artículo va en ese sentido, de dar algunas claves, de forma modesta y respetuosa, de lo que pudieran ser las grandes líneas de ese proyecto. El diagnóstico de las debilidades y las amenazas ya está hecho. Falta analizar las oportunidades y fortalezas, desde las singularidades del territorio. El verano pasado planteamos, desde EL TRAPEZIO a nuestros lectores, la pregunta que cuál sería el pueblo más ibérico de la Raya, utilizando criterios de intensidad de comunicación, matrimonios mixtos, movilidad, hibridismo, intercomprensión y proyección peninsular e internacional. Sin duda, mi opción fue Vilar Formoso.

La capacidad de convertirse, Fuentes de Oñoro-Vilar Formoso, en la Primera Ciudad Ibérica es real. Puede llegar a ser un gran experimento y un gran referente de una pequeña Iberia, que tuviese una sólida representación de ambos Estados, más allá de la policial o ferroviaria. Es importante poder soñar un proyecto que es totalmente viable si las administraciones y los pueblos lo apoyan.

No existe en toda la Raya un núcleo poblacional más ibérico que Vilar Formoso-Fuentes de Oñoro. No sólo por su cultura híbrida por los siglos de contrabando económico y cultural, sino porque no existe la más mínima limitación natural separadora, como suelen ser los ríos. Y es por su proyección peninsular, europea y global, camino de Francia, de Salamanca, de Guarda, de Coimbra, de Oporto, de Madrid, así como por su transporte transnacional ferroviario (aunque ahora sólo funciona para mercancías) y por carretera (incluyendo autobuses), que lo diferencia de otros territorios rayanos.

Sin embargo, esta caracterización tiene parte de verdad y parte de una potencialidad no realizada. Vilar Formoso y Fuentes de Oñoro comparten calles, pero sus ciudades no están integradas. Ni tan siquiera cada una de ellas, por separado, está integradas. Poseen diferentes núcleos poblacionales y una excesiva dispersión, que no ha sido corregida en planes urbanísticos que necesariamente deberían estar coordinados ibéricamente, con implicación de ambas administraciones centrales (y la autonómica española), para agilizar los procesos de ordenación de territorio, expropiaciones de terrenos abandonados (con sus compensaciones), evitar demoras por herencias, así como realizar nuevas construcciones para nuevos habitantes, zonas verdes, pasos peatonales, ciclovías y otros elementos para articular la convivencia.

Claramente aparecen dos niveles complementarios en esta idea que planteo. El primer nivel implicaría la unidad orgánica ibérica en una única ciudad entre Vilar Formoso y Fuentes de Oñoro (aunque formalmente se mantenga en dos administraciones). El segundo nivel implicaría la Eurociudad a cuatro, con las ciudades de Almeida y Ciudad Rodrigo, lo que le daría una escala mayor para proyectos de más impacto económico. Eso tampoco minusvalora el impacto de una mayor integración urbanística y ciudadana de la propia hipotética ciudad de Vilar Formoso-Fuentes de Oñoro.

Será necesario un plan urbanístico conjunto y un plan de transporte. Ambos con criterios de comunicación interna e integración, evitando duplicidades, y con la finalidad de que todos los núcleos poblacionales se miren de frente y no se den la espalda. Legalmente pueden ser dos planes urbanísticos, pero coordinados al detalle y que sean funcionalmente orgánicos.

Ahora que se pone fin a la circulación obligatoria de los coches por el paso fronterizo, esa fea estructura, que se eleva sobre los carriles donde se realizaba el control fronterizo, merece ser derribada, dejando algo simbólico para la memoria. En su lugar, bien podría crearse una Plaza Mayor, en honor de la Eurociudad Puerta de Europa, donde sea protagonista de una intensa vida comunitaria transnacional. Su destrucción pública debería ser algo simbólico, mediático y galvanizador para el nacimiento de la nueva ciudad.

Fuentes de Oñoro, según cuentan sus habitantes, está congelado en el tiempo desde hace unos 30-40 años. La parte histórica merece revitalizarse y valorar las casas de piedras. Es una zona donde viven pocas personas, algunas de ellas jóvenes familias portuguesas que buscan un alquiler barato. Esta zona es poco valorada en comparación con la zona de la estación del tren y de la frontera, fruto de la vieja prosperidad de los trabajadores ferroviarios y de la actividad en torno a la aduana. Estos núcleos carecen de una coherencia integradora entre sí. Y sin suficientes pasos seguros peatonales para cruzar la línea del tren, la infraestructura ferroviaria supone un problema adicional en la integración urbanística, introduciendo una segunda frontera que divide internamente tanto la parte española como la portuguesa. La Rua da Fronteira Velha y la Avenida de Portugal son emblemáticas porque unen las dos poblaciones, pero termina (en línea recta) en el lado español en una calle desangelada sin salida porque choca con la línea del tren.

Hay cierta movilidad laboral, más de portugueses que de españoles, que también son más en esta zona rayana. Hay amistades y algunos matrimonios mixtos. Generacionalmente dentro de las familias hay gente que vivió de un lado y de otro, pero las relaciones son sobre todo comerciales. No se divulgan mutualmente las actividades culturales. En Chaves-Verín, un referente de las Eurociudades, existe una agenda cultural común. Durante las fiestas del verano hay más interacción, pero los grupos permanecen separados por nacionalidad.

Los portugueses van a hacer compras y comer pinchos a Fuentes de Oñoro y los españoles disfrutan de la gastronomía portuguesa y visitan los espectáculos taurinos autóctonos. Sólo en aquellas familias mixtas existe una integración y convivencia real. Hace falta intercambio e integración sociocultural. Todavía se desconocen aspectos de la otra cultura, siendo los portugueses más adelantados en el dominio de la lengua vecina y ciertos hibridismos culturales. El conocimiento mutuo es superficial y la convivencia es insuficiente, indican fuentes locales.

Un proyecto de unidad pasa por superar prejuicios históricos y extender los lazos de solidaridad. No se trata de inventar una identidad abstracta, sino de expresar algo real, con base antropológica y con ventajas económicas y fiscales. Tal y como recoge la Estrategia Común de Desarrollo Transfronterizo, tenemos que poner en marcha esa gobernanza ibérica multinivel y participativa, desde todos los resortes institucionales y sociales, y con el protagonismo de los eurociudadanos.

¿Cómo crear eurociudadanos ibéricos y rayanos? Es fundamental que los ciudadanos de ambos pueblos interioricen su singularidad y las posibilidades de futuro. Es necesario estimular la autoestima de la población en el marco de este proyecto. Para ello hay que introducir contenidos y debates tanto en la escuela (intercomprensión, iberismo cultural, intercambios, lenguas, ciudadanía europea), como en los medios de comunicación (local como la RÁDIO FRONTEIRA o ibéricos como EL TRAPEZIO). Se necesita formar a profesores y periodistas para que asuman una perspectiva ibérica. Y, junto a ellos, también todos aquellos agentes públicos, que deben coordinarse permanentemente, y todos aquellos agentes privados que, en vez de competir por mercados pequeños, se unan para competir por mercados grandes. Los Ayuntamientos, por su parte, deben transmitir las ventajas de los servicios comunes y fortalecer la narrativa interna y externa, incluyendo celebraciones conjuntas, en el marco de un plan a 5, 10 y 20 años vista.

La proyección internacional de la Eurociudad es fundamental. Y no se debe por estar en medio de una frontera nacional, sino por la potencialidad global del europeísmo y el iberoamericanismo, sin olvidar al conjunto de la lusofonía y la iberofonía (con más de 800 millones de hablantes de portugués y español). Las lenguas son un elemento estratégico, que puede incluir modelos de negocio de turismo de inmersión lingüística y de intercomprensión.

Y más allá de la narrativa, se trata de desarrollar un proceso de atracción e integración de nuevos colonos, porque se trataría de hacer una autocolonización luso-española, para ello se necesitan líderes locales y la preservación de la memoria y cultura local. Hay que poner el foco en atraer a jóvenes que conozcan ambos idiomas o que admiren ambos países al unísono. De la Península o terceros países. Estimular el retorno de descendientes de rayanos. Campañas específicas para colectivos que puedan estar interesados como lusodescendientes venezolanos, uruguayos, brasileños,… por proximidad idiomática. Atraer a jubilados en busca de descanso y de una experiencia diferente de dos países en una ciudad, así como a profesionales que practiquen el teletrabajo. Para quien no domine los idiomas, facilitar su aprendizaje. Difundir una campaña permanente de atracción del talento y de inversores para financiar proyectos. Impulsar la descentralización de sedes de organismos de los Estados. Realizar una campaña de presión política y social para que la Secretaria General para el Reto Demográfico del Gobierno de España traslade su sede a Ciudad Rodrigo o Fuentes de Oñoro.

No tengo ninguna duda de que este proyecto de unión dos pueblos para crear una ciudad vale la pena. Y se propone en el sitio más idóneo para ello. No importan las barreras administrativas para crear una ciudad ibérica. Incluso en el caso de una imposibilidad legal, la ciudad ibérica integrada existirá siempre que haya conciencia, marca, eslogan y coordinación institucional, en el marco del proyecto de la Eurociudad Puerta de Europa.

Pablo González Velasco