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Dos adolescentes han alertado a las autoridades españolas de la zona de Simancas (Valladolid) de la posibilidad de que exista un cocodrilo del Nilo, de más de 240 kilos, en el río Duero.

Varios drones y especialistas en vida animal están haciendo búsquedas en un área que va de Simancas a Tordesillas; y, hasta el momento, este reptil, al que le gusta el agua caliente, aún no ha sido visto, pero se han encontrado huellas y peces medio comidos con mordeduras muy similares a las de este animal. Sobre la procedencia del mismo, se cree que puede ser de un particular que ha decidido devolver a este animal a su medio natural, después de que haya crecido demasiado como para criarlo en casa.

Todo esto ha llevado a que se vuelva a hablar de la presencia de cocodrilos en el Duero, un tema que ya se había tratado hace varios años con la colocación de un letrero en la parte portuguesa del río, donde se alerta de los peligros existentes en caso de que alguien se encuentre con este reptil. No obstante, la falta de pruebas concretas ha hecho pensar en la posibilidad de que este cocodrilo sea en realidad una nutria, ya que ambos animales se mueven en el agua sólo con los ojos y la nariz fuera, y en un movimiento ondulado.

Antepasados de los cocodrilos en Lourinhã

Tierra de dinosaurios. Lourinhã también ha tenido cocodrilos en su territorio. Hace 150 millones de años, los antepasados de estos reptiles vivían en los ríos jurásicos. Estos «cocodrilos» se alimentaban de pequeños animales con conchas, y de mamíferos y anfibios de bajo porte.

Los dientes de estos parientes lejanos de los cocodrilos, que han sido asociados con el río Duero a lo largo de los años, forman parte del Museo de la Lourinhã.

Uno de estos especímenes, el «Lusitanisuchus mitracostatus» fue identificado por primera vez en Leiria, en la Mina da Guimarota.