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Después del último Consejo de Ministros, en donde se aprobó el despido simplificado (temporal), con el propósito de evitar despidos, el ministro de Economía compareció ante los periodistas para anunciar una nueva medida. Se pretende apoyar a las familias y a las empresas que vean sus ingresos reducidos o, incluso, eliminados, por la paralización que la economía portuguesa, y mundial, está sufriendo debido a la pandemia del Coronavirus.

Siza Vieira explicó que los pagos de todos los préstamos bancarios vencidos en los próximos seis meses; es decir, hasta el 30 de septiembre de este año, quedarán sin efecto. Esta medida, aprobada por el Gobierno portugués, prohíbe la «revocación de las líneas de crédito contratadas; la prórroga, o la suspensión de los créditos hasta el final de este período». El ministro sostiene que esta medida va a atenuar los efectos de la reducción en la actividad económica existente; una decisión que representa un valor de 20.000 millones de euros, y que se suma a los intereses y plazos que vencerán a finales del mes de septiembre. Todo ello, para intentar superar un régimen excepcional y temporal.

Para tener derecho a esta ayuda, es necesario presentar una declaración de cómo la pérdida de ingresos es acreditada en el banco en el que se ha contraído el préstamo. Sólo que esta medida anunciada por el Gobierno ya había sido anticipada por algunas de las mayores entidades bancarias que operan en Portugal. Caixa Geral de Depósitos; Santander; BPI; Crédito Agrícola y, más recientemente, Bankinter, ya habían anunciado que levantarían las moratorias, en un total de 12 meses. Esta medida del Gobierno portugués sigue el ejemplo de países como España e Italia, los dos países europeos más afectados por el coronavirus en Europa.

En cuanto a los pagos electrónicos, que son cada vez más utilizados, y que varias empresas están utilizando en sus sitios web, a través del teletrabajo, para seguir haciendo negocios; las comisiones para estos también quedan suspendidas para ayudar al incremento de este tipo de transacciones, que prometen revolucionar el mercado.

Estas medidas pretenden hacer frente a una parálisis generalizada de la economía portuguesa, que el año pasado tuvo, por primera vez en los últimos 45 años, superávit. Con unos ingresos de 400 millones de euros, el Gobierno de Antonio Costa prepara ya el período posterior a la pandemia, pero admite una recesión que no será sólo a nivel nacional, sino también europeo.

En cuanto a una respuesta conjunta de los 27 Estados miembros de la Unión Europea, países como Portugal y España piden una emisión de deuda conjunta, los llamados Corona Bonds («coronabonos»). Sin embargo, países como Alemania o los Países Bajos no están acogiendo muy favorablemente esta idea. El Eurogrupo prepara propuestas para sostener la economía, pero Costa afirma que estas medidas no son «suficientes».