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El 18 de marzo, António Costa se presentó ante el Parlamento para anunciar una medida nunca antes vista en Portugal. Con el establecimiento del estado de emergencia, que ha sido renovado tres veces con una duración de quince días cada uno, el país se ha confinado en casa para intentar contener una pandemia que, hasta el momento, se ha cobrado la vida de 1.023 portugueses. Pero, un mes y medio después, y con una tasa de propagación por debajo del 1%, el Ejecutivo ha decretado un período de desconfinamiento que apela a la responsabilidad y al civismo.

Nueva «normalidad»

Este domingo ha terminado el estado de emergencia. Y hoy lunes ha comenzado el estado de calamidad. Se trata de una medida menos gravosa y que ya no recae en el Parlamento, pero sigue limitando algunas de las acciones de la población. Muchos ciudadanos desconocen la diferencia entre un estado y otro. Y algunos constitucionalistas están en contra de esta nueva medida. Pero, ¿en qué consiste este estado de calamidad?

La calamidad es menos grave que la emergencia, pero las restricciones continúan. El estado de calamidad determina «la suspensión parcial del ejercicio de derechos, libertades y garantías». Este estado está previsto en la ley 44/86. Por orden de gravedad existe: situación de alerta; de contingencia; y de calamidad pública.

Las misas vuelven y el confinamiento es sólo obligatorio para los pacientes

Lo que cambia de un estado a otro es quien puede prolongar la calamidad pública. Esta pasa a estar en «manos» del Consejo de Ministros. Será el Gobierno el que decida lo que la población puede o no hacer estos días. La prohibición de la libertad de culto y de huelga, que ha estado suspendida hasta el momento, se levantará, pero se pide prudencia. Las Fuerzas Armadas seguirán siendo utilizadas para desinfectar las escuelas, que retoman su actividad el 18 de mayo, con algunas clases para alumnos del 11° y el 12° curso.

Lo mismo ocurre en el desplazamiento entre municipios. Es aconsejable que sólo las personas con buenas justificaciones, como de trabajo o de vuelta a casa, puedan hacer viajes de larga distancia. A diferencia de lo que ha estado sucediendo, el confinamiento sólo va a ser obligatorio para pacientes o casos sospechosos. Al resto de la población, sólo se le pide que salga si es necesario. Los límites de la circulación continúan, y es posible que se levanten cordones sanitarios, como ocurrió en Ovar.

Se seguirán las mismas reglas para determinar su duración, pero se cree que podrá tener una duración de quince días, con carácter renovable. Durante este período, se han prohibido las reuniones de más de diez personas.