Entre-os-Rios: El puente de la añoranza

Se cumplen 20 años de una de las mayores tragedias de la historia reciente de Portugal

Comparte el artículo:

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on telegram
Share on email

Hace 20 años, el 4 de marzo de 2001, la programación de los cuatro canales generalistas fue interrumpida para el asombro de todos los portugueses, que aquel día vivían una noche que parecía que iba a ser igual a todas las demás. Recuerdo ese día como si fuera hoy (en ese momento, esperaba ansiosamente para ver la comedia brasileña «Sai de Baixo»). Finalmente lo que vimos fue por primera vez una tragedia en directo, y aprendimos dónde está Castelo de Paiva. El país quedó atónito con lo que estaba viendo; aquella era una película de la vida real.

Ese día, una excursión salió de Castelo de Paiva (municipio que se encuentra en el distrito de Aveiro) para ver los cerezos en flor. A la vuelta, ya de noche, el mundo de 59 familias se derrumbó. Al igual que en el Puente de Morandi (en Génova), el autobús en el que iban estas personas y tres coches más, se sumergieron en el abismo; directamente en las heladas aguas del Duero. La operación de búsqueda y rescate fue en una escala nunca antes vista, tanto en este río como en la costa atlántica. Fuerzas de emergencia y medios de comunicación social corrieron a esta localidad para relatar y salvar, pero la verdad es que ya no había nada que hacer. Varios de los cuerpos fueron llevados por la corriente y encontrados, cerca de un mes después, en Galicia (solamente 23 fueron rescatados). La verdadera dimensión de esta historia se conoció días después. Del Puente Hintze Ribeiro, construido en Entre-os-Rios en 1884, sólo quedaban en pie algunos pilares. El resto estaba todo en el fondo del río.

En 2006 este caso fue llevado a la Justicia, porque la extracción de materiales y arenas, que ayudaban a sostener los pilares, llevó a la caída de este puente centenario. Esta tragedia también se llevó por delante al exministro de infraestructuras, Jorge Coelho, que dimitió pocos después de lo ocurrido, porque «la culpa no podía morir soltera». No obstante, nadie fue encarcelado, y los familiares de las víctimas recibieron 50.000 euros (entre 10.000 y 20.000 por cada heredero), lo que hirió bastante a los habitantes de Castelo de Paiva. A día de hoy, en el lugar de la infraestructura existen dos nuevos puentes y un memorial que representa al Ángel de Portugal (este es el ángel que protege el país y se celebra el 10 de junio).

20 años después, esta es una historia que sigue siendo recordada, no sólo en la región sino en todo el país.

Noticias Relacionadas

Deja un comentario