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Con la cuenta atrás en marcha, la escuela pública se prepara para volver en Portugal. A partir del 15 de septiembre, casi dos millones de personas (una cifra en la que no sólo tenemos alumnos, ya que los profesores y los empleados también forman parte de esta comunidad) vuelven a las clases presenciales, después de más de seis meses de estudio en casa.

El retorno a la escuela, combinada con el regreso a la rutina laboral, y con el aumento del número de casos registrados de Covid-19, ha hecho que el Gobierno portugués haya optado por poner a todo el país en estado de contingencia.

Esta vuelta a las clases presenciales, algo que ya ha ocurrido/está sucediendo en toda Europa, ha generado muchas preguntas, y las voces críticas con el ejecutivo han alertado de una falta de preparación para un nuevo año escolar, que está a punto de comenzar, y que implicará multitud de restricciones.

La primera medida es el uso obligatorio de mascarilla u otro equipo de protección individual en todas las clases, excepto las de educación física. En esta disciplina, la más perjudicada con las clases digitales, el distanciamiento es palabra de orden; y, como tal, los deportes de contacto no son aconsejados. Además, siempre que sea posible, estas clases deben impartirse en la última hora de los horarios, para que los alumnos puedan bañarse en sus respectivas habitaciones, y así no usar el vestuario. Entre cada una de las clases existirán intervalos de diez minutos, y las idas a los baños deberán tener lugar fuera de estos períodos.

Reglas a seguir en la vuelta a la escuela

En la entrada de la escuela, y en todo el recinto, habrá zonas para la desinfección de manos.

Varios municipios y mancomunidades se han encargado de la limpieza de los recintos escolares, y el ayuntamiento de Cascais ha seguido el ejemplo de la comunidad de Madrid; realizando pruebas serológicas a profesores y funcionarios. En cuanto a los profesionales que forman parte de grupos de riesgo, y a diferencia de lo que va a ser posible en otras áreas, no podrán optar por el teletrabajo.

A finales del año pasado, que ha quedado marcado por la vuelta de la «telescola» a la televisión pública, algo que va a continuar; incluyendo, también, la educación secundaria, uno de los grandes objetivos del Ministerio de Educación era equipar a todos los alumnos del país con dispositivos tecnológicos.

Esta medida no se ha logrado totalmente, pero ya se ha cerrado un contrato para la distribución de 100 mil ordenadores para el primer ciclo. Los libros escolares, para todos los años, serán gratuitos, y todos los alumnos recibirán en los primeros días de escuela un kit con mascarillas. El que no vaya acompañado de su equipo de protección no podrá asistir a las clases. A diferencia de años anteriores, siempre que un alumno (o funcionario) tenga que faltar por causa de enfermedad, tendrá que presentar una justificación médica que pruebe el tipo de enfermedad que ha padecido.

Con varias escuelas cerrando por los primeros casos de contagio, y sabiendo que el pregonado distanciamiento social es casi imposible (ya que, en la mayoría de los colegios, no se va a poder poner un alumno por mesa debido al tamaño de sus aulas), el primer ministro ha solicitado la instalación masiva de la aplicación «Stayaway Covid», para ayudar en el seguimiento de posibles contactos con infectados.

En caso de que las escuelas tengan un caso sospechoso, el manual de reglas de la DGS habla de la creación de una sala propia para que estos casos puedan estar en aislamiento hasta que lleguen las autoridades.

Respecto a en qué momento las escuelas deberían cerrar y volver a la enseñanza a distancia (situación que no se descarta; pero que, según el Gobierno portugués, se tratará de evitar), sólo se produciría si hubiera un brote generalizado. Aún así, antes de llegar a este límite, se optaría por cerrar la parte de la escuela donde esa persona infectada hubiera estado.

También se pondrán en cuarentena a aquellos que hayan estado en contacto con un infectado. Esto ya ha ocurrido en el Colegio Alemán de Lisboa, y la princesa Leonor de España también se encuentra en esta situación, después de que uno de los alumnos de su institución educativa haya dado positivo por coronavirus.