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Según el reportaje publicado por El Confidencial, el problema ecológico de la sequía, que afecta al Tajo español y portugués, ha sido agravado por una sucesión de decisiones erróneas de Iberdrola, la Confederación Hidrográfica del Tajo (CHT) y la Agencia Portuguesa de Medio Ambiente (APA).

Iberdrola que gestiona los embalses de Alcántara e Cedillo tiene potestad de descargar agua según las necesidades producción siempre que a fin de año se cumpla con el convenio de trasvase de agua entre España y Portugal. En la misma línea la CHT prefirió esperar a una declaración de la UE de «estado de sequía» para no descargar el agua obligada por convenio. Finalmente, no se produjo esa declaración, y la CHT e Iberdrola descargaron el agua de una vez.

La Agencia Portuguesa de Medio Ambiente (APA) no se preparó para aprovechar toda esa avalancha de agua dulce que terminó en el mar, agravando la crisis ecológica. Este episodio evidencia la falta de coordinación ibérica en la gestión de los ríos ibéricos. Los municipios afectados han pedido explicaciones a las instituciones y esperan que las lluvias de otoño ayuden a incrementar el caudal del Tajo.

Por otro lado, el Ministerio para la Transición Ecológica acaba de autorizar un nuevo transvase de agua del Tajo al Segura en este mes. Con la ampliación del verano, la sequía ya afecta a toda la Península.